Los huevos son una fuente de proteínas y vitaminas y en casi todas sus preparaciones son muy digestivos. Los huevos de aves, gallina, pato, oca, codorniz y avestruz, son uno de los alimentos más consumidos.


El huevo es un alimento muy habitual en nuestra dieta y se consume en todo el mundo. Posee tres partes claramente diferenciadas: la yema, de color amarillo, que tiene más proteínas, lípidos y minerales; la clara, cuyo componente principal es el agua, y la cáscara, que recubre a las dos anteriores, es porosa y puede ser de color marrón, blanco o con manchas oscuras, lo que no altera los componentes nutricionales del mismo.

Variedades

Los huevos que más se suelen consumir son los de gallina, pero los de pato y los de oca también son muy comunes, seguidos después por los de codorniz, que son muy pequeños; mientras que los de avestruz y ñandú son los huevos comestibles de mayor tamaño y los que menos se consumen en la actualidad.

huevos

Beneficios

Poseen nutrientes esenciales para el funcionamiento cardiovascular y cerebral, en concreto la colina, que ayuda a metabolizar y a disminuir la homocisteína, por lo que resulta beneficioso para frenar las enfermedades cardiovasculares.

En la yema también se encuentran presentes dos nutrientes llamados luteína y zeaxantina que ayudan a prevenir la degeneración macular.

¿Cómo consumirlos?

Los huevos se pueden consumir fritos, en tortilla, revueltos, cocidos, pasados por agua, al horno, en ensaladas o pizzas… También como ingrediente de diversas salsas y pasteles, bizcochos, tortitas o crêpes o cualquier otro alimento de repostería, ya que sus propiedades sirven para cuajar los alimentos.

Embarazo

El consumo de huevo en mujeres embarazadas o lactantes es muy importante, puesto que debido a su contenido de colina beneficia al feto en el desarrollo de su sistema nervioso y también ayuda a prevenir defectos de nacimiento.

Propiedades

Son ricos en proteínas, vitaminas y minerales, aunque se cuestiona si contienen o no altas cantidades de colesterol malo por los lípidos que tiene la yema. Es un alimento saciable y un nutriente esencial para el cerebro.

Mitos

Durante muchos años se pensó que podía perjudicar la salud si se comía más de tres veces a la semana por el aumento del colesterol en sangre. Sin embargo, gracias a las investigaciones científicas se ha demostrado que estas afirmaciones son falsas y que el huevo, sin lugar a dudas, no altera el colesterol en sangre.

Seis formas de comerlos

  1. Fritos

    Es la forma más típica en España. Se elaboran en la sartén con abundante aceite a fuego fuerte. La clara debe quedar cuajada y esponjosa, mientras que la yema deberá lucir un color blanco por encima.

  2. Al plato

    Para elaborarlos se utilizan unas cazuelitas de barro o platillos de acero inoxidable, untados de mantequilla. Se colocan los ingredientes y el huevo cascado y se pone en el horno o sobre la plancha, según gusto.

  3. Pasados por agua

    Se introducen los huevos en un poco de agua hirviendo y sal y se mantienen así durante unos 3 minutos. El resultado será la clara semilíquida y la yema líquida.

  4. Revueltos

    Son preparaciones a base de un huevo batido o casi sin estar batido, cuajado a baja temperatura y que al final presenta una textura cremosa. Dentro de los revueltos, hay dos formas de elaboración: a la sartén y al baño María.

  5. Tortilla

    La francesa o enrollada, que no suele llevar más ingredientes que el huevo, aceite y sal, y la tortilla redonda o de patata, que son las más típicas de España, y suelen llevar huevo, patata, cebolla y sal, aunque también se les puede añadir otros productos.

  6. Duros

    Se introducen los huevos en el agua hirviendo, con un poco de sal y se dejan cocer durante 11 minutos. Con este tiempo se obtiene una clara y una yema cuajadas. Se pueden conservar en la nevera durante varios días sin pelar y se utilizan en ensaladas o en aperitivos.

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Receta recomendada: Tortilla de patatas y cebolla

  • 8 huevos camperos
  • 1 kg. de patatas
  • 1 cebolla grande
  • sal
  • aceite de oliva

Pelar y picar la cebolla en dados medianos. Lavar, pelar y cortar las patatas en rodajas. Introducir todo en la sartén con abundante aceite de oliva y freír a fuego suave unos 20 o 25 minutos. Retirar y escurrir la mezcla.

Cascar y batir los huevos, salarlos al gusto, agregar la fritada de patatas y cebolla y mezclar bien. Agregar aceite a la sartén y meter la mezcla. Remover un poco y cuando se cuaje darle la vuelta con cuidado. Esperar a que se cuaje la otra parte y servir.