Es la principal fuente de sodio en nuestra dieta, y te ayuda a evitar deshidratación. Te contamos todo lo que debes saber.


La sal es mucho más que un condimento con el que sazonar los alimentos. Está compuesta aproximadamente de un 40% de sodio y un 60% de cloro.

Beneficios

También conocida como cloruro sódico, la sal es indispensable para la vida, ya que te ayuda a regular los fluidos del cuerpo y a que esté bien hidratado, ayudando a retener líquido. Pero debes tomarla con moderación, ya que su consumo excesivo tiene una gran influencia directa sobre la hipertensión arterial, las enfermedades cardiovasculares y la retención de líquidos, que te provoca la temida piel de naranja.

Consumo

Según los estudios, se consume casi el doble de cantidad de sal de la recomendada. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda consumir unos 6 gramos de sal diarios. Equivaldría más o menos a una cucharadita de sal llena (tamaño de las de café).

Pero esta cantidad puede depender de varios factores externos como el clima, la actividad que realices, etc… Si sudas o sometes tus músculos a un gran esfuerzo, necesitarás más cantidad de sal. El agua y los alimentos que ingerimos ya contienen sal, por lo que para su consumo adicional bastaría con 2 o 3 gramos al día.

¿Eres supersticiosa?

Históricamente, en el año 3500 a.C, la sal se creía que era virtuosa, razón por la que se convirtió en símbolo de amistad. De ahí la creencia de que si se derrama, tendrás mala suerte y romperás la amistad. Para contrarrestar su efecto maldito, debían de derramar una pizca de sal sobre el hombro izquierdo.

¿Sabías que…

La sal siempre debe incluir yodo. Esto se debe a la prevención del bocio, el aumento del tamaño, a modo visible, de la glándula tiroides.

Los 7 tipos de sal que debes conocer

  1. De mesa: Es la más popular y común, la que casi todos utilizamos en casa. Es fina, se disuelve fácilmente en líquidos. Deriva de un proceso de refinamiento responsable de que aporte un 95% a 99% de cloruro de sodio.
  2. Marina: Se presenta en gránulos finos y gruesos. Se trata un tipo de sal sin refinar que se obtiene mediante la evaporación del agua.
  3. Del himalaya: Durante los últimos años se ha puesto de moda, es una sal gourmet. Es considerada una de las más puras y antiguas del mundo. Los cristales rosados se extraen de forma manual de una mina en el país de Pakistán.
  4. Ahumada: Este tipo se ha sometido a una transformación para que absorba humos y obtenga un sabor. Se suele utilizar sal de mar pura, por lo que tiene más propiedades que la sal de mesa.
  5. Kosher: Cumple con determinados criterios de procesado para ponerse a la venta. Se caracteriza porque tiene muchos menos aditivos.
  6. Flor de sal: Es un producto artesanal que se consigue al retirar la capa superior de sal en los bancos. Al ser una pequeña cantidad de sal la que se obtiene, su elaboración es limitada y su valor más alto, pero también es mucho más rica en nutrientes.
  7. Especiadas: Encontramos de ajo, cebolla o apio, entre otras. Es la misma sal a la cual se le añade sabor y aroma de determinados ingredientes.

Las variedades más exóticas

Bambú: Se elabora en Corea y otras partes de Asia Oriental. Se obtiene con sal de mar, que se debe insertar en varas de bambú que se bloquean con arcilla. Al aumentar la temperatura, adquiere un sabor intenso. En Occidente es muy díficil de conseguir.

Negra de india: Otra de roca de origen volcánico. Tiene un alto contenido en hierro, y un sabor que recuerda al del huevo. Se utiliza en ensaladas veganas ya que proporciona al paladar un sabor como si la tuviera huevo. Recomendable en recetas orientales.

Ensalada caprese

  • 4 tomates medianos redondos
  • 2 tacos de queso mozzarella fresco de bola
  • 3 cucharadas de aceite de oliva
  • 1 cucharada de vinagre blanco
  • 1/2 pieza de limón
  • hojas de albahaca
  • pimienta

Rebanar los tomates en rodajas delgadas, con un cuchillo de sierra. Rebanar los quesos mozzarella también en rodajas.

En un bol, verter aceite, vinagre y limón, condimentar con sal y pimienta, agregar 2 hojitas de albahaca picaditas y revolver.

En cada plato, acomodar una rebanada de tomate, luego una de queso, luego una de albahaca, otra de tomate y así sucesivamente hasta tener 5 piezas de queso por plato. Poner el aderezo y adornar con hojas de albahaca. Servir inmediatamente.