Es un alimento básico por sus altos valores nutricionales y está reconocido como uno de los pilares fundamentales de la dieta mediterránea. Su aporte calórico básico, 230 cal. /100 gr., debe ser tenido en cuenta. Pero no debes prescindir de él.


Desde la prehistoria hay constancia del consumo de pan, ya que se han encontrado hornos que datan del año 400 a.C y que se utilizaban para cocerlo. Pero, lo más parecido a lo que hoy entendemos como pan, llega con la civilización egipcia.

Un imprescindible

En una dieta sana y equilibrada no puede faltar este alimento ya que es un producto natural compuesto por hidratos de carbono, vitaminas, minerales, fibra y proteína vegetal, una gran fuente de energía.

La OMS (Organización Mundial de la Salud) recomienda tomar 250 gramos al día, unos 100 gramos más que el consumo medio español. La causa de esta disminuición es por su asociación con el sobrepeso, y esto ha supuesto la eliminación del producto por muchas personas.

Ingredientes básicos

Elaborado con ingredientes básicos:  harina, levadura, agua y sal. El tipo de harina que se emplee, la levadura, la sal o los cereales, marcan la diferencia y abren un enorme abanico de posibilidades. Un dato curioso: de la cantidad de agua o harina dependerá la textura y miga del pan.

Las 10 variedades más comunes

  1. De molde. Es un pan tierno elaborado a partir de harina de trigo enriquecida con leche. Ideal para tentempié, para cuando queremos tomar algo ligero o para personas que tienen dificultades a la hora de masticar.
  2. Multicereales. Haciendo honor a su nombre, está compuesto por una gran varierdad de cereales como centeno, avena, cebada o maíz. Aporta muchas vitaminas del grupo B, minerales y fibra al organismo. Es perfecto si practicas deporte diariamente.
  3. Rico en fibra. Muchas personas lo confunden con el integral, pero no es lo mismo. Compuesto por harina blanca y refinada, aunque también por harina integral. Facilita el tránsito intestinal y la digestión.
  4. Sin sal. Aunque por fuera no notes la diferencia con el pan blanco, tiene muchos beneficios saludables al no contener sal. Es perfecto para personas que padecen de
    colesterol e hipertensión.
  5. Sin gluten. Está elaborado con harinas libres de gluten, como las de arroz, maíz o la soja. Idóneo para las personas celiacas, ya que no pueden consumir ningún alimento que contenga este tipo de proteínas.
  6. De avena. Se combina con harinas de trigo, lo que lo hace más ligero y agradable, ya que está menos seco que el elaborado solo con trigo. Ayuda a eliminar el colesterol, pues incluye fibra soluble.
  7. De centeno. No es tan común como los anteriores. Es de los que más fibra y vitaminas tiene, además de hierro. Recomendable en dietas.
  8. Rústico. Se produce con harina refinada. Su textura es esponjosa y algo áspera. El auténtico es el que se cuece en horno de leña.
  9. De sésamo. Por su sabor dulzón, es muy utilizado para panes de hamburguesas.
  10. Ácimo. Es un pan plano que se elabora sin levadura.

¿Blanco…

El más conocido y consumido en todo el mundo. Elaborado con harinas refinadas, que aportan una gran cantidad de almidón y menos fibra. La diferencia de calorías no es muy determinable, este aporta 277 por 100 gramos

O integral?

Este tipo tiene mayor cantidad de fibra y micronutrientes, ya que está elaborado con harinas sin refinar. Ayuda a controlar enfermedades como la diabetes. En este caso, las calorías son de 258 por cada 100 gramos.

Canapés de sobrasada

  • 1 barra de pan fina tipo baguette
  • 100 gr. de sobrasada
  • 100 gr. de queso en lonchas
  • 2 cucharadas de miel

Poner la sobrasada en un cazo, añadir la miel y mezclarlas, moviendo sobre fuego suave hasta que se forme una crema.

Cortar la barra de pan en rebanadas y untarlas con la mezcla de sobrasada y miel. Cortar el queso del tamaño del pan.

Colocar un trozo de queso sobre cada canapé e introducirlos en el horno con el gril encendido durante 10 minutos.