Nos cuida por dentro y por fuera, ya que es depurativo, digestivo, tiene un alto contenido en fibra, protege el hígado… Además, es refrescante y dulce.


El níspero es un árbol frutal de la familia de las rosáceas, al igual que las peras, las manzanas y cerezas, y también es conocida como la ciruela japonesa. Su origen se encuentra en el Sudeste de China, aunque fueron los japoneses quienes expandieron esta maravillosa fruta por Europa.

Estos frutos redondos y anaranjados parecidos al melocotón tienen una carne dulce y ácida y son los grandes desconocidos de la primavera, aunque tendrían que ser de los más famosos por sus grandes propiedades beneficiosas para la salud como regular el colesterol o reducir el azúcar. Su temporada es breve ya que aparecen en el mercado a principio de primavera y duran hasta principios del verano.

Variedades

Existen diferentes variedades de nísperos. En España, las dos más comunes son la Tanaka, que tiene una maduración más lenta, por lo que es de mejor calidad y con un gran sabor y la Algerie, frutos de menor tamaño y menos sabor por su rápida maduración. Estas dos variedades se cultivan en su mayoría en Alicante, Málaga, Granada y Murcia, aunque también existen otros tipos de nísperos como Magdall o Golden Nuget, pero son de menor calidad.

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Propiedades

A pesar de no aportar muchos nutrientes al organismo, es una bomba de vitaminas C, E, B1, B2, B3, B6, B9, potasio, ácido fólico y minerales como hierro, calcio, fósforo y magnesio, lo que la convierte en una fruta perfecta para consumir a diario. Además, tiene muy pocas calorías: 47 kc por dos piezas pequeñas.

Es un alimento digestivo, diurético y depurativo. Gracias a la gran cantidad de fibra que contiene ayuda a reducir los niveles de colesterol y proporciona una sensación de saciedad, por lo que es perfecto en dietas para perder peso.

Otra de sus muchas funciones es el efecto protector sobre el aparato digestivo, muy beneficioso para personas con problemas como úlceras o gastritis. Además reduce el azúcar controlando los niveles de insulina y glucosa, contiene flavonoides y ácido ursólico que cuidan el hígado y su alto contenido en hierro ayuda a combatir la anemia.

También es conocida como ‘la fruta de la belleza’ ya que gracias a los betacarotenos que contiene (un pigmento vegetal que ayuda al cuerpo a producir vitamina A) que además de reducir las posibilidades de padecer enfermedades del corazón, protege la dermis, las uñas y el cabello y ayuda a mantener la piel tersa y joven gracias a su gran contenido en agua.

En cocina

Esta fruta se suele consumir como postre, ya sea en crudo o en tartas, pasteles, helados o zumos, formando parte de desayunos, comidas o meriendas. Pero también encuentra su lugar como acompañamiento de platos salados como salsas o aliños.

Otra manera de emplear los nísperos es hacer infusiones de sus hojas para estimular la
producción de insulina. Al ser frutas con una temporada muy breve puedes aprovecharlas para hacer mermeladas y compotas y poder disfrutar de este deliciosa alimento durante el resto del año. Crudo solo podrás encontrarlo durante la primavera.

Mermeladas

Una buena forma de seguir consumiendo nísperos durante todo el año es con mermeladas. Tiene un alto contenido en pectina, una fibra que al mezclarla con el azúcar y los ácidos de la fruta, crea un gel perfecto para realizar mermeladas y disfrutar de la fruta todo el año.

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La receta: Macedonia de nísperos y cerezas

  • 350 g de nísperos
  • 300 g de cerezas
  • 100 g de queso de Burgos
  • hojas de menta
  • Almíbar: 1 vaso de azúcar
  • ½ vaso de zumo de lima
  • ralladura de lima
  • 3 clavos de olor
  • 1 palo de canela.

Preparación:

Almíbar: Disolver en una cazuela el azúcar con ¼ l de agua, añadir los clavos y el palo de canela. Cocer destapado a fuego fuerte unos 7 minutos. Añadir al almíbar el zumo de lima y la ralladura y reservar en la nevera.

Pelar y quitar los huesos a los nísperos y cortarlos en gajos gruesos. Lavar las cerezas y las hojas de menta. Poner en copas los nísperos, el queso en dados, las cerezas y regar con el almíbar. Adornar con hojitas de menta.

Una sugerencia: Puedes añadir trocitos de manzana ácida para potenciar el contraste de
sabores.