Es un excelente alimento y puede endulzar más que la caña de azúcar. Te contamos todo lo que necesitas y las variedades distintas que tiene para cada caso.


La miel es un alimento rico en nutrientes que las abejas elaboran a partir del néctar de las flores. Es el alimento básico de la colmena y constituye una fuente de energía inmediata y saludable para nuestro organismo.

Energía natural

Es excelente para prevenir y curar la anemia, fatiga, estrés o si has tenido un entrenamiento fuerte. Las más indicadas son las ricas en minerales, o de color
oscuro como la de alforfón.

Dulce antibiótico

Gracias a su alto contenido en vitaminas, minerales y sustancias antibióticas, la miel combate la tos y suaviza la garganta. Lo mejor es mezclar tres cucharadas con el zumo de un limón y tomar la mezcla a sorbos poco a poco.

Elimina el alcohol

La miel acelera la eliminación de hasta un 35% del alcohol, porque activa el metabolismo del hígado. Además, es ideal para eliminar toxinas y proteger el hígado de medicamentos. En este caso, lo mejor es tomar una cucharadita de miel pura.

Cicatrizante

Sus propiedades antisépticas y cicatrizantes evitan las infecciones y aceleran la curación de la piel dañada. Aunque todas son cicatrizantes, la mejor es la miel de lavanda.

Regularidad

Tiene efectos laxantes y es muy eficaz contra el estreñimiento. Para mayor efecacia, lo apropiado es tomar todos los días en ayunas una cucharada de miel con un vaso de agua. La más aconsejable, porque ayuda a regular el tránsito intestinal, es la de acacia.

Insomnio

Al aumentar los niveles de insulina en sangre la miel estimula en el cerebro la producción de triptófano, que posteriormente se convierte en serotonina y favorece un sueño reparador. Antes de acostarte toma un vasito de leche caliente con una o dos cucharadas y verás como descansas mejor.

JALEA REAL

  • Mejora la oxigenación cerebral
  • Aumenta la resistencia al frío y la fatiga
  • Regulariza los trastornos digestivos
  • Aumenta la vitalidad

Un plus para tus defensas

  1. Miel de azahar
    Obtenida de las flores blancas del naranjo, del limonero y del cidro. Por su efecto sedante, su consumo es aconsejable especialmente para personas nerviosas o que se encuentren atravesando períodos de insomnio, ansiedad o estrés. Además, la miel de azahar es ideal para la elaboración de postres por su dulce sabor.
  2. Miel de LAVANDA
    Tiene gran poder refrescante y ayuda a disminuir la sensación de pesadez después de comidas copiosas. Se recomienda en el tratamiento de enfermedades del aparato respiratorio, ya que entre sus efectos destaca su capacidad para calmar la tos y aliviar las molestias de la garganta.
  3. Miel de brezo
    Las propiedades de la miel de brezo van desde las diuréticas hasta las antirreumáticas. Por ello está indicada cuando se producen infecciones urinarias y previene la aparición de cálculos en los riñones. También es recomendable en personas que sufren problemas cardíacos, ya que es una miel que estimula el riego sanguíneo.
  4. Miel MIL FLORES
    La producen las abejas a partir del néctar de diferentes flores y de ellas obtiene sus propiedades. Es antimicrobiana y antiséptica, perfecta para prevenir catarros. También es ideal como edulcorante para el té.
  5. Miel de eucalipto
    Tiene un fuerte sabor característico a madera, pero es la más eficaz para sanar las vías urinarias, la garganta y los pulmones. Además, alivia las afecciones de las vías respiratorias y es la miel más recomendada para los diabéticos.

Receta recomendada: Cuajada de galletas y miel

  • 1 litro de leche
  • 60 gr. de miel
  • 200 gr. de galletas (estilo María o digestive)
  • 2 sobres de cuajada Royal.

Poner en un cazo la leche, reservando un vaso para disolver los dos sobres de cuajada. Añadir la galletas troceadas y la miel al cazo. Mientras se calienta, mover con las varillas para que la leche no se agarre y las galletas se vayan deshaciendo e integrando en el líquido.

Cuando entre en ebullición, retirar el cazo del fuego e incorporar el vaso de leche con la cuajada. Mezclar con las varillas y volver a llevar a ebullición.

Repartir el preparado en vasitos de yogur y dejar enfriar. Por último, dejar reposar la cuajada unas horas en el frigorífico antes de servir.