La leche es una de las mayores fuentes de calcio, pero existen múltiples alternativas vegetales que presentan sus mismos beneficios.


La leche es uno de los alimentos de origen animal más consumido y valorado de nuestra sociedad. Su gran popularidad se debe principalmente a su alto valor nutritivo y a su refrescante sabor.

Propiedades

Esta tradicional bebida es una de las más nutritivas y completas. Entre sus propiedades se encuentran gran variedad de proteínas, carbohidratos, fosforo, potasio, calcio y vitaminas como las A, C y B12.

El calcio es su principal propiedad y gracias a él se recomienda consumir leche diariamente sobre todo en niños y adolescentes ya que es imprescindible para la buena formación y mantenimiento de los huesos. A su vez, es la única fuente de calcio que recibe un recién nacido. Esto hace que seamos de los únicos mamíferos que continuamos consumiéndola pasado la etapa de la infancia.

Baja en grasa

Uno de sus múltiples beneficios es su baja composición de grasas que previene o disminuye de forma significativa, en sus consumidores habituales, el riesgo de padecer enfermedades de sobrepeso. Dentro de la leche de vaca, la más recomendable para adelgazar es la desnatada ya que conserva las mismas propiedades que las demás pero con un nivel de grasa mucho más bajo que facilita una buena y ligera digestión.

Además sirve como un buen sustituyente a los snacks y dulces de media tarde que aportan gran cantidad de grasas con escasa presencia de nutrientes.

Embarazo y lactancia

La ingesta de lácteos es sumamente importante durante la etapa del embarazo y de la lactancia. Nutrientes como el magnesio, el fósforo, el calcio o la vitamina B12 son vitales para este periodo. Además al tener en sus propiedades gran cantidad de ácido fólico previene la posibilidad de que el bebé padezca defectos del tubo neuronal como puede ser la conocida espina bífida.

Corazón más sano

Sus minerales, entre los que destaca el potasio, son esenciales para el cuidado del corazón ya que ayudan a regular tanto la presión arterial como los altos niveles de glucosa en sangre que dañan el corazón y avivan la posibilidad de padecer enfermedades cardiovasculares preocupantes.

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Cinco variantes deliciosas

  1. LAS TRADICIONALES

    Suele ser de vaca y reciben su nombre en función de la cantidad de grasa que contiene cada una. Por cada 100 ml, la entera tiene 3,5 gramos de grasa, la semidesnatada 1,7 y la desnatada 0,1, siendo la más ligera.

  2. SIN LACTOSA

    Tiene todas las propiedades de la tradicional menos la presencia de la lactosa, variante que hace posible que las personas con intolerancia puedan consumirla sin problema. Además al ser más digestiva no sólo la consumen estos, también es recomendable para los que padecen problemas de estómago.

  3. DE SOJA

    Es la leche vegetal más consumida, está elaborada a partir de las habas de soja. Es ideal para las personas con diabetes y colesterol alto ya que sus propiedades ayudan a disminuirlo. A su vez es recomendable para las mujeres que sufren dolores durante su menstruación.

  4. DE AVENA

    La leche de avena se puede consumir fría o caliente acompañada de té, café o chocolate. Se utiliza para elaborar diferentes alimentos como, por ejemplo, cremas, salsas, batidos y postres.Se puede comprar ya hecha en el supermercado o hacerla tú mismo.

  5. DE ALMENDRAS

    Es una de las más nutritivas. Diseñada para ayudar a personas anémicas, con problemas hepáticos o desnutridas. A su vez, es una gran fuente de proteína para los músculos y para el cerebro por su alto contenido de potasio. Pero no sólo eso, también alivia el estreñimiento por sus altos contenidos de fibra además de disminir el riesgo de cáncer de colon.

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Receta recomendada: Leche rizada

  • 1 litro de leche
  • 150 g de azúcar glas
  • 50 g de azúcar blanco
  • 1 palo de canela
  • Corteza de limón
  • Canela molida para decorar

Poner al fuego en un cazo, la leche con el azúcar, la rama de canela y un trozo de corteza de limón hasta que hierva. Colar la leche cuando esté fría. Con una cubitera hacer cubitos con la leche ya fría y meter a congelar.
Cuando se congelen, poner en un recipiente todos los cubitos, de manera rápida para que no se descongele. Pasar por la batidora si quiere que salga cremosa y añadir canela en polvo. Al terminar, servir con un poco de canela por encima.