El jamón serrano, exquisitez ibérica. Contiene un alto valor nutricional al poseer vitaminas B, hierro, zinc, calcio, fósforo y magnesio.


Mucha gente considera este alimento como graso, pero el jamón serrano es una de las carnes más fáciles de digerir, contiene proteínas de alta calidad y es menos calórico que el jamón cocido.

Beneficios

Es una de las joyas de nuestra gastronomía y desde hace años también se sabe que el jamón serrano es un alimento muy saludable. Su consumo regular aporta hierro, vitaminas y minerales esenciales y es bueno para nuestro sistema cardiovascular, casi tanto como los pescados azules, las nueces o el aceite de oliva.

Colesterol a raya

El jamón serrano es uno de los alimentos que mayor equilibrio posee en sus grasas, formadas por ácidos grasos, por lo que es recomendado para la prevención del colesterol malo LDL. El consumo máximo de colesterol que recomiendan tomar al día es de 300 mg. y en 100 gr. de jamón serrano solo hay 70 mg.

Energía positiva

Por su alto contenido en vitamina B1, el consumo del jamón serrano, ayuda a combatir el estrés y la depresión. Además, por contener esta vitamina es muy recomendable en periodos de embarazo o lactancia y también después de operaciones o durante periodos de convalecencia, debido a que en estos periodos hay un mayor desgaste de esta vitamina.

Bajo en calorías

Al no tener muchas calorías, el jamón serrano tiene cabida en dietas de adelgazamiento cuando se consume en cantidades adecuadas.

jamón

Cortar bien una paletilla o un jamón no suele ser fácil. Aunque el mejor secreto para lograrlo es la práctica.

  1. Colocación: Elige un lugar espacioso para cortar, y prepara un jamonero o soporte para sujetar firmemente la pieza. Después, coloca la pieza de jamón en el soporte con la parte estrecha hacia arriba ya que es más seca.
  2. Pelado: Realiza cortes para retirar las partes exteriores piel y grasa amarillenta dejando al descubierto la parte magra y grasa rosada. Te recomendamos ir pelando el jamón según se va cortando. Siempre uno o dos centímetros por debajo del corte para evitar zonas rancias en las lonchas.

    No peles nunca toda la pieza si no la piensas consumir entera en el mismo día. La superficie exterior protege el jamón e impide que se seque de una forma rápida.

  3. Cortar lonchas:
    Realiza lonchas finas desde el extremo superior de la babilla hacia la inferior o punta. Mueve el cuchillo como si tocaras un violín. Con suavidad y firmeza. Mantén la superficie de corte plana y recta.

    Esta parte es menos grasa debido a la menor proporción de grasa presente en dicha zona. Por ello está más seca. Si la dejamos para cortar al final se resecará demasiado. Si al realizar una loncha se escapa el cuchillo, no empieces desde arriba. Hazlo desde el punto donde salió el cuchillo.

    De esta manera mantendrás el corte recto. Repite el proceso hasta llegar al fémur, es decir, al hueso central. Apura bien toda la zona porque aquello que quede se secará y no lo aprovecharás. Dale la vuelta a la pieza, coloca la parte ancha del jamón hacia arriba y realiza los cortes a la corteza con un cuchillo pequeño y rígido.

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Pà amb tomàquet con jamón serrano

  • 2 rebanadas de pan de payés, de un centímetro de grueso como mucho
  • 2 tomates bien maduros y rojos
  • aceite de oliva
  • sal
  • lonchas de jamón serrano

Cortar los tomates por la mitad. Impregnar con el interior del tomate toda la superfície de cada rebanada de pan, por ambos lados. Poner las dos rebanadas, una al lado de la otra, en un plato, y regarlas con aceite de oliva. Agregarle una pizca de sal por encima. Colocar las lonchas de jamón encima de las rebanadas y no tardar mucho en consumir.