Mejoran el estado de ánimo, regulan el tránsito intestinal y refuerzan las defensas. La infusión
de las hojas de la higuera ayuda a mejorar la tos.


Este fruto es en realidad una flor invertida con múltiples frutas en su interior. Originaria de Asia Occidental y distribuida por todo el Mediterráneo, es una de las frutas estrellas del verano con más de 750 variedades entre las comestibles y las no comestibles.

Es una de las frutas con más historia, ya que fue muy popular en el Imperio Romano y en la Antigua Grecia, llegando a ser considerada “la fruta de los filósofos” por ser la favorita de Platón. Además de su sabor dulce y su piel suave posee numerosos beneficios para la salud.

La producción de higos se extiende por todo el Mediterráneo, siendo Turquía el primer país productor. España lo es de Europa y las principales zonas de cultivo están en Extremadura, Castilla la Mancha, Castilla y León, Galicia y Andalucía.

Variedades

Las variedades de higos son muchas aunque algunas destacan por su gran calidad. Se clasifican según su color, hay blancas, rojas y negras, esta es la variedad más común. En España las variedades de mayor calidad son la San Antonio, Cuello de Dama Negro, Colar Elche, Brown Turkey y Blanca Bétera.

Beneficios

Los higos, tanto secos como crudos son muy nutritivos por su alto contenido en vitaminas, minerales como el calcio o el magnesio y fibra. Su composición es en su mayoría agua y el resto hidratos de carbono y azúcares naturales y su aporte calórico no es elevado.

El higo regula la digestión, mejora el estado de ánimo y es una fuente de energía. Al ser una de las frutas con más fibra es muy recomendable para paliar problemas digestivos y para regular los niveles de colesterol y glucosa en sangre.

Su alto aporte de potasio favorece la función de los nervios, músculos y ritmo cardiaco, y gracias a las vitaminas B6 produce anticuerpos para combatir enfermedades, fabrica hemoglobina y mantiene la función neurológica normal. Por ello es un alimento recomendado para el estreñimiento, para niños por su alto contenido nutritivo y para deportistas porque ayuda a la recuperación muscular.

higos

En cocina

Es una fruta con una temporada corta durante los meses más calurosos del año, así que desde agosto hasta octubre puedes encontrar higos en el mercado y consumirlos ya sean frescos o cocinados. Para disfrutar de esta fruta durante todo el año, además de en conserva o almíbar, se pueden consumir secos con características diferentes a las de los higos crudos.

Incluso en Argentina, se toma el café de higo que funciona como sucedáneo del auténtico café. Se puede tomar caliente o frío y mantiene su sabor a higo pero con los sabores tostados del café. De esta manera aporta nutrientes naturales y antioxidantes.
También se puede hacer una infusión con las hojas de la higuera que ayuda a mejorar la tos (al hacerla no debes dejar que hierva).

En belleza

Los higos también tienen potencial beauty. Las mascarillas caseras realizadas con ellos hidratan nutren, reafirman y reparan. Gracias a su alto contenido en calcio también se utiliza para tratamientos para el cabello y además de funcionar a modo de acondicionador, aporta brillo y da fuerza a las raíces. l

Fruto seco

Con el proceso de secado, además de poder consumir los higos durante todo el año, los valores nutritivos se triplican. De esta manera se convierte en una gran fuente de fibra, minerales como hierro, flavonoides y energía, aunque vigila las cantidades porque son calóricos.

higos

La receta: Aperitivo de higos, foie y piñones

  • 4 higos negros o verdes maduros
  • 80 g de foie
  • 1 puñado de piñones
  • 2 cucharadas de azúcar moreno.

Preparación:

Lavar bien los higos y cortarlos en forma de cruz por la parte del rabito sin llegar abajo. Abrirlos sin que se rompan y reservarlos.

Engrasar una sartén ligeramente con aceite, tostar los piñones y reservarlos. Cortar el foie (debe estar frío) en dados pequeños.

Rellenar los higos con el foie, espolvorearlos de azúcar, caramelizarlos ligeramente con el soplete y esparcir por encima los piñones. Comer abriéndolos y cortándolos a la mitad. Si no se quiere comer con la piel, pelarlos al hacer
la preparación.