Aportan proteínas y minerales, además de ser muy energéticos, de ahí su importancia en una dieta equilibrada. Te contamos sus beneficios.


Existen textos de civilizaciones incas prehispánicas, donde ya se hablaba de los cacahuetes y también se sabe que los griegos y los romanos eran aficionados a las nueces y a los pistachos, por lo que seguramente son uno de los alimentos más antiguos de la humanidad.

Muy nutritivos

Los frutos secos son semillas cubiertas por una cáscara más o menos dura, que en su composición natural tienen menos de un 50% de agua.

Además contienen pocos hidratos de carbono, incluyen fósforo y resultan muy ricos en grasas (entre un 50 y 70 %), proteínas y oligoelementos. Algunos son una excelente fuente de vitaminas (sobretodo del grupo B) y ácidos grasos Omega 3 (poliinsaturados).

Uso culinario

Como regla general, se añaden al final en pequeñas cantidades y mejor tostados, porque así realzan más los sabores, pero nunca demasiado, ya que de hacerlo se potencia el amargor.

Actualmente, su utilización se ha extendido, y se emplean en ensaladas, rebozados, sopas y cremas, salsas y en la repostería.

Los más comunes en nuestra cocina

  1. Pistachos. Más del 50% de su composición está formada por ácidos grasos y un 20% por proteinas. Se usan sobre todo en reposteria o como aperitivo.
  2. Cacahuetes. Conocido también como, maní, panchito o cacahuey, pertenece a la misma familia de los guisantes y las judías. Es el más nutritivo de los frutos secos si se come crudo, contiene calcio y es apto para diabéticos.
  3. Almendras. Se suelen consumir crudas o tostadas y se emplean para preparar mazapán y turrones. Ayudan a controlar la movilidad intestinal y a combatir las cefaleas.
  4. Avellanas. Están disponibles con o sin cáscara, crudas, picadas o molidas. Son muy usadas en pastelería y repostería y en forma de manteca. Resultan muy calóricas.
  5. Orejones. Son albaricoques de buena calidad partidos en dos, sin hueso y desecados. Es la fruta con más contenido en vitamina A y muy rica en vitamina C y del grupo B. También en hierro, potasio, cobre y magnesio.
  6. Nueces. Su contenido en grasas (ácido graso omega-3 y 6) y proteínas de alto valor biológico las hacen muy nutritivas. Evitan la acumulación de líquidos y estimulan las defensas.
  7. Piñones. Pueden comerse crudos, tostados o formando parte de un relleno. Tonifican el sistema nervioso central y combaten la anemia.
  8. Pasas. Se llaman así a los granos de uva secados al sol y resultan muy dulces. Entre las más famosas están las de Málaga, elaboradas de la uva moscatel.

Excelente tentempié

Aunque aportan calorías, las personas que comen frutos secos en cantidades razonables no engordan, e incluso pueden ayudar a adelgazar si están incluidos en una dieta específica. El secreto es tomarlos con moderación y optar por los adecuados: almendras, avellanas, nueces o pistachos.

Ideal para deportistas

Obtenemos al consumirlos un extra de energía, por lo que un puñado de frutos secos antes de practicar deporte ayuda a evitar una fatiga prematura.

pencas

Pencas de acelgas en salsa de avellanas

  • 1 1/2 Kg. de acelgas
  • sal

Salsa:

  • 4 cucharadas de aceite
  • 1 diente de ajo
  • 1/2 cebolla
  • 1/4 l. de caldo de verduras
  • 12 avellanas tostadas y molidas
  • unas ramitas de perejil
  • pimienta molida, sal

Para espolvorear:

  • 4 avellanas tostadas picadas
  • 50 gr. de jamón serrano picado

Lavar y escurrir las acelgas, separar las hojas de las pencas, picar las hojas y cortar en trozos regulares las pencas. Cocerlas por separado en agua hirviendo con sal y escurrirlas.

Salsa: Freír en el aceite el diente de ajo, la cebolla y el perejil, picados, rehogar encima las avellanas y después las hojas de acelga escurridas. Verter el caldo, cocer 5 minutos y triturar.

Comprobar el punto de sazón y rectificarlo, si fuera necesario, añadir las pencas y dejarlas cocer en la salsa 5 minutos. Servir las pencas espolvoreadas con las avellanas y el jamón.

tarta de nueces

Tarta de nueces

  • 200 gr. de azúcar
  • 4 huevos
  • 200 gr. de mantequilla
  • 200 gr. de nueces
  • peladas y picadas finas

Montar las claras a punto de nieve y a medio montar, incorporar la mitad del azúcar y batir hasta que presente un aspecto brillante y duro.

Batir las yemas con el resto del azúcar hasta que resulte una crema espumosa y añadir la mantequilla poco a poco sin dejar de batir.

Unir las claras, las yemas y las nueces y verter la preparación en un molde engrasado y enharinado. Cocer 45 minutos a 180ºC.