Energéticas, cardiosaludables y riquísimas, es el fruto seco más consumido en todo el mundo. Sabías que unas 20 almendras aportan 100 calorías llenas de propiedades nutritivas.


El fruto del almendro, árbol originario de Asia y Medio Oriente, se ha consumido casi desde el origen de la civilización. El cultivo de la almendra es originario de las zonas cálidas de Asia Central. Después pasó a Europa, concretamente a Grecia y Roma.

Los romanos la difundieron por el resto de Europa y de aquí llegó hasta América. En hebreo, “almendro” significa “el despertar” o “estar despierto” haciendo alusión a que es el árbol frutal que primero florece en la primavera de ambientes templados.

Es el fruto seco más consumido en todo el mundo y actualmente España es el segundo país productor (después de Estados Unidos y antes de Italia) con el 15% de la producción mundial.

Toxinas mortales

Aunque comerla como un fruto seco, ya sea cruda o frita, es lo más habitual, su uso en platos cocinados se está extendiendo y ya forma parte de numerosas recetas y, por supuesto, de los postres.

Sin embargo, en su origen ‘salvaje’, las almendras no eran comestibles, ya que contenían toxinas mortales como los glucósidos cianogénicos que liberan cianuro. Es el famoso veneno con gusto a almendras de muchas novelas, y muy usado por egipcios, griegos y romanos para matar enemigos o traidores.

Ya “domesticadas” la almendras se han convertido en un ingrediente habitual en nuestras cocinas y no es de extrañar, ya que a pesar de su pequeño tamaño son auténticas joyas con multitud de propiedades beneficiosas. Aunque, ojo, también es el fruto seco que más alergias provoca.

Unas 20 almendras nos aportan 100 calorías llenas de propiedades nutritivas y saludables; y debido a su efecto saciante las almendras ayudan a controlar el apetito. Pero además son muy energéticas por lo que se recomiendan especialmente para niños y deportistas.

Al igual que casi todos los frutos secos, reducen el colesterol y protegen el corazón fortaleciendo las paredes de las arterias gracias a los aminoácidos y ácidos grasos que contienen.

Distintos estudios han demostrado que aquellas personas que comen almendras de manera frecuente, es decir unas cinco veces por semana, tienen un cincuenta por ciento más de posibilidades de reducir el riesgo de padecer un infarto y otras enfermedades cardiovasculares.

Su aportación en hidratos de carbono no es muy alta, pero la mayor parte de esos glúcidos son de absorción lenta. Por esta razón la almendra posee un índice glucémico bajo y es tolerada por diabéticos.

Grasas buenas

La característica más destacable de este alimento es su riqueza en grasa. El 54% de peso de la almendra seca se debe a su contenido en ácidos grasos, cuyo tipo responde al patrón más saludable: el 65% son monoinsaturadas, como las del aceite de oliva, el 26% poliinsaturadas y solo una pequeña parte (menos del 10%) son grasas saturadas.

Poseen vitamina B2 que colaboran a que tanto tu pelo como tus uñas crezcan con fuerza y no se rompan. También es una riquísima forma de que tu piel esté bien hidratada. Aparte te facilitan vitaminas E, D, B6, B1 y A. Las vitaminas y los nutrientes que las almendras te aportan ayudan a evitar las arrugas, las estrías, la sequedad en la piel y otros problemas dermatológicos.

Otra propiedad destacada de las almendras es su poder antioxidante que se debe a la vitamina E: 30 gramos cubren el 63% de las necesidades diarias.

Aperitivo saciante

Las almendras son ideales como tentempié para saciar el apetito. Mejor crudas, con su piel y sin sal, ya que su alta capacidad antioxidante está presente en la característica piel marrón que las recubre. También se pueden incorporar a numerosos postres.

crema de almendras

La receta: Crema de almendras

Ingredientes:

  • 100 g de almendras molidas
  • 1 tallo de apio
  • 1 cebolleta
  • 2 puerros
  • 1 l de caldo de pollo
  • 1 vaso de leche
  • 8 cucharadas de aceite
  • sal, pimienta, nuez moscada
  • cebollino picado
  • almendras fileteadas

Preparación:
Raspar el tallo de apio, pelar la cebolleta y picarlos finos. Cortar los puerros en rodajas finas. Calentar el aceite y pochar la cebolla, los puerros y el apio, hasta que estén tiernos.
Añadir la almendra molida, mezclar y rehogar 1 minuto. Regar con el caldo y la leche. Cocer 20 min. (hasta que esté tierno). Añadir sal, pimienta y nuez moscada.
Triturar la crema, o pasarla por el chino. Servir la crema caliente espolvoreada con las almendras tostadas fileteadas y el cebollino picado.