Teóricamente un afrodisíaco es una sustancia que se supone que aumenta el apetito sexual, estimulando los sentidos básicos como el olfato, la vista, el tacto y el oído.
Hay ciertos productos alimenticios que también tienen el poder de deleitar de esta forma al cuerpo humano, ayudando a avivar nuestros instintos y a elevar la libido a niveles insospechados.

Historia

El origen se remonta mucho antes que la Antigua Grecia y no ha habido ni una sola civilización que no contara con alimentos y remedios estimulantes.

El término afrodisíaco proviene de la diosa griega Afrodita. La mitología cuenta que surgió desnuda de una ostra en el mar, y siempre se ha vinculado al erotismo, la sensualidad, el placer y la fecundidad.

Homero, poeta griego, la señala como la responsable de poner el deseo en las fieras, los hombres y los dioses, hasta de hacer perder la razón al dios Zeus.

Los recién casados de la antigua Persia bebían aguamiel cada día durante el primer mes después de casarse, de hecho de ahí viene la expresión «luna de miel».

Varios tipos

  • Existen una gran diversidad de afrodisíacos que se presentan de forma diferente en nuestra vida diaria.
  • Los primeros son los de acción central, que son aquellos que aluden básicamente a cualquier sustancia que logre aumentar el apetito.
  • Los segundos se basan en la asociación de la apariencia de los órganos reproductores del ser humano.
  • Los terceros son los que funcionan por estimulación sensorial. Pueden encontrarse, por ejemplo, en los aromas de ciertos alimentos, en su textura…
  • Los cuartos y últimos son los considerados los tradicionales. Son los transferidos en cada generación por una tradición cultural determinada, como son las ostras.

¿Mito o realidad?

A pesar de que no existen pruebas que demuestren científicamente que ciertas comidas estimulan el deseo y mejoran el desempeño sexual, se sabe que existen alimentos que se caracterizan por contener ciertas propiedades que, en combinación con algún ambiente especial y una propuesta tentadora, pueden extraer lo mejor de los dos mayores placeres terrenales: el erotismo y la gastronomía.

Las variedades más estimulantes

  1. Almendras. Antiguamente consideradas como símbolo de fertilidad. Proporcionan vitamina E, magnesio y fibra, todas necesarias para una excelente salud sexual.
  2. Espárragos. Por el ácido fólico que contienen aumentan la producción de histamina, necesaria para alcanzar el momento máximo del placer.
  3. Miel. El boro, un componente rico en vitamina E, ayuda al cuerpo femenino a producir estrógenos y al masculino a aumentar los niveles de testosterona.
  4. Zanahorias. Contienen vitamina A, muy reconocida por la producción de hormonas sexuales.
  5. Chocolate. Aumenta los niveles de serotonina, relacionados directamente con el placer. Además, produce sensación de bienestar y placer.
  6. Fresas. La vitamina C mejora la circulación sanguínea, estimula las glándulas endocrinas, el sistema nervioso y aumenta el deseo. Además combinan perfectamente con el chocolate y el champán, y eso puede dar mucho juego.
  7. Plátano. Gracias a la cantidad de potasio, vitamina B y magnesio logra encender la libido, mejorando el estado de ánimo y autoestima, además de aportarte más seguridad.
  8. Mango. Mejora la virilidad del hombre por las propiedades que tiene. Además, contiene betacaroteno que ayuda a la generación de estrógenos y testosterona.
  9. Aguacate. De alto contenido en vitaminas D y E. Su poder afrodisíaco se encuentra en la semilla. También estimula el sistema inmune.
  10. Ostras. Es la opción más clásica a la hora de elegir. Sus poderes se notan más si se toman crudas. Tienen alto contenido en zinc que las hace estimulantes.

Placer sofisticado

El champán es todo un clásico. Elegante, frío y dorado, además nos quedamos con el efecto que provocan sus burbujas. Es la bebida ideal para una celebración como es la noche de San Valentín. Prepara dos copas para poner fin a una velada romántica con tu pareja.

…o menos sofisticado

El té de menta es tu mejor opción. Esta planta medicinal estimula el sistema nervioso, despierta el apetito sexual y aumenta la sensualidad. Añade una ramita de canela, también afrodisíaca, para dar un aroma más agradable a la infusión.

Tarta de fresas y queso

  • 100 gr. de galletas
  • 50 gr. de mantequilla

Crema de queso:

  • 250 gr. de queso de untar tipo Philadelphia
  • 250 gr. de queso mascarpone
  • 250 gr. de nata para montar
  • 1 sobre de gelatina
  • 40 gr. de azúcar glas
  • 90 gr. de azúcar

Cobertura de fresa:

  • 100 gr. de fresas
  • 2 cucharadas de agua
  • 1 cucharada de azúcar
  • 1/2 sobre de gelatina

Base de galletas: triturarlas y mezclarlas con la mantequilla derretida en el microondas. Forrar la base de un molde con papel de hornear y engrasar con mantequilla todo, base y paredes. Repartir la mezcla de galletas sobre la base y meter en la nevera 1 hora.

Crema de queso: Montar la nata y batir con el azúcar glas. Aparte, mezclar el queso con mitad del azúcar y agregar a la nata. Después, batir el mascarpone con el resto del azúcar y añadir a la crema. Mezclar el sobre de gelatina con parte de la crema y cocinar a fuego medio, batiendo hasta hervir. Retirar del fuego, añadir al resto de la crema y remover. Verter en el molde e introducir de nuevo en la nevera, unas 3 horas.

Cobertura de fresas: calentar dos cucharadas de agua y una de azúcar. Añadir las fresas trituradas y el medio sobre de gelatina. Batir a fuego medio hasta que la gelatina se haya disuelto. Colocar sobre la crema fresas cortadas por la mitad y verter encima la gelatina. Guardar en la nevera hasta que tome consistencia.

Magret de pato con miel

  • 2 magrets (pechugas de pato cebado)
  • 1 vaso de vino de caldo de pollo concentrado
  • 1 cucharada de vinagre de Jerez
  • 2 de Pedro Ximénez
  • 1 cucharadita de miel
  • 3 chalotas
  • 4 cucharadas de aceite
  • pimienta, sal
  • 150 gr. de cerezas

Quitar la piel grasa de los magrets y reservarla, sazonar la carne y dejarla reposar en la nevera 1/2 hora. Pelar, picar las chalotas y freírlas en el aceite, cuando estén transparentes, añadir la miel y mover en el fuego hasta que se caramelicen.

Verter el vinagre y el Pedro Ximénez, cocer para que se reduzca y añadir el caldo, cocer unos minutos, pasar por el chino y dar un hervor a las cerezas deshuesadas. Cortar la piel de los magrets reservada en tiras finas y freírlas sin aceite, retirarlas cuando estén crujientes.

En la grasa de la piel, freír los magrets 2 minutos por cada lado. Escurrirlos de su grasa, cortarlos en lonchas gruesas y servirlos con su salsa, las cerezas y colocar por el borde, para que no se ablanden, los chicharrones de piel de pato.