Os proponemos un menú para replicar en casa y preparar una cena de san Valentín inolvidable.


En cualquier otra ocasión la noche del 14 de febrero los restaurantes serían un hervidero de parejas que aprovechan la fecha para salir y darse un homenaje gastronómico. Este año las circunstancias obligan a cambiar las celebraciones por festejos o bien más tempranos o directamente, más hogareños, así que habrá que poner más mimo a la hora de prepararlo todo.

En los últimos días os hemos ido dejando ideas de decoración para la mesa y la iluminación, pero ahora es momento de centrarse en el menú que vamos a degustar en la cena, que suele ser el momento más esperado de la jornada.

En esta ocasión hemos apostado por mostraros recetas clásicas, con ingredientes fáciles de encontrar y que encajan con todos los paladares. Os proponemos un menú compuesto por tres platos que podéis realizar en su totalidad o bien reducir y quedaros solo con un principal y, por supuesto, el postre.

Una cena clásica e infalible

Como entrante os proponemos un plato ligero y refrescante, una ensalada cuyos protagonistas principales son la langosta y el mango. Carne jugosa y tersa de este marisco conjuga a la perfección con esta fruta tropical ácida y dulce al mismo tiempo. Este plato es además, bajo en calorías, por lo que puede ser una buena opción para quienes gustan de cenas ligeras. Ver receta de ensalada de langosta y mango

Como principal, un clásico de la cocina europea y un triple salto mortal para los amateur a nivel culinario: el solomillo Wellington (aquí tenéis la receta tradicional). El que nosotros os proponemos es el más conocido, el solomillo de vacuno, pero recordad que podéis adaptarlo y hacerlo o bien con piezas más pequeñas o utilizar un solomillo de cerdo, de forma que acortaréis los procesos y también reduciréis el tamaño y la contundencia de las raciones. Ver receta de solomillo Wellington

Un toque dulce

Para cerrar, un postre que combina dos de los ingredientes que más gustan en los platos dulces: el chocolate y las fresas. Para que no resulte un postre muy pesado, nuestra tarta de chocolate está montada a partir de una base de galleta y una crema en la parte superior. Así resulta más ligero que si se tratara de un bizcocho de chocolate, aunque, cuidado, su contenido calórico sigue siendo igual de elevado. Ver receta de tarta de chocolate y fresas

Estos tres platos no requieren de preparación previa, por lo que podéis comprar ya los alimentos y comenzar a preparar un par de horas antes de la cena. La ventaja de estas elaboraciones es que os dejarán además tiempo para poneros vuestras mejores galas, ya que tanto el entrante como el postre se sirven en frío y el solomillo no genera demasiado problema una vez puesto a hornear, puesto que solo hay que supervisar que todo vaya según lo previsto. Así que eso deja margen para preparar y tener todo listo para una noche perfecta.