El cocinero asturiano lidera una iniciativa solidaria que le ha hecho merecedor del premio Princesa de Asturias de la Concordia. Esta es la labor que desempeña World Central Kitchen.


El jurado lo anunciaba ayer mismo. El cocinero José Andrés y su organización World Central Kitchen eran merecedores del premio Princesa de Asturias de la Concordia de este año. Aún faltan unos meses para este chef, que ha logrado hacer carrera y ser reconocido en Estados Unidos, vuelva a su tierra natal para recoger el premio.

Será, como siempre y si nada lo impide, en octubre cuando José Andrés acuda al teatro Campoamor de Oviedo a la ceremonia de entrega y reciba en mano el galardón. Pero antes ya ha querido agradecer públicamente un reconocimiento que sirve para que quiera seguir adelante.

“Cuando fundamos @wckitchen, soñé con un mundo donde un plato caliente de comida llevara alimento, esperanza y empatía en tiempos difíciles… Hoy, me siento honrado de que seamos reconocidos con este premio. No es para mí, sino para todos los que hacen posible este trabajo. ¡Nunca dejaremos de cocinar!”, escribía en sus redes sociales  tras conocer la noticia.

¿Qué es World Central Kitchen?

José Andrés habla en plural, porque él es la cabeza visible, pero su labor no sería posible sin el batallón, cada vez más grande, de cocineros y/o voluntarios que le acompaña en World Central Kitchen, su iniciativa más personal y su sueño más solidario.

Y ¿qué es World Central Kitchen? Pues una organización que ayuda a alimentar al mundo en las crisis humanitarias y zonas desfavorecidas. Lo han hecho en varios momentos en los que la población se veía sin recursos tras una catástrofe y lo han vuelto a hacer, a una grandísima escala, durante esta pandemia.

La chispa que dio origen a la idea

Sobre los comienzos de esa ONG -porque así está categorizada-, que dio sus primeros pasos en 2010, hablaba el propio José Andrés hace un tiempo en el libro ‘Alimentamos una isla’ (Ed. Planeta) en el que contaba cómo fue su llegada a Puerto Rico tras el paso del huracán María.

Ahí fue cuando se gestó la creación de World Central Kitchen, aunque la idea venía de antes, concretamente de siete años antes, cuando se vio en Haití en medio de otro desastre, un terremoto. “El temblor se cobró 158.000 vidas y generó más de 5.000 millones de dólares en ayuda internacional. Tras el cataclismo el lugar se llenó de voluntarios, médicos y enfermeras. ¿Qué podía lograr un cocinero ahí?”.

Gtres.

Cuenta en las páginas del libro que su sueño era “encontrar una forma de alimentar a las personas de manera que ayudara a la economía local. Crearíamos una red de cocineros, como Médicos Sin Fronteras, para ayudar en una crisis”.

Su idea es generar un sistema que sea sostenible. “En lugar de solo llevar la asistencia alimentaria a una economía que ya estaba en problemas, compraríamos nosotros las provisiones de forma local donde fuera posible, y ayudaríamos a que los granjeros y proveedores recuperaran sus negocios. Finalmente, desarrollaríamos negocios de comida viables —desde granjas hasta restaurantes— que pudieran ayudar a llevar los servicios locales a la gente más necesitada”.

La inspiración

Reconoce José Andrés que la idea nació en la ciudad en la que reside desde hace años y que es su casa, Washington. Allí existía una asociación llamada DC Central Kitchen, creada en el albergue central de la ciudad -de ahí su nombre- por Robet Egger, a quien José Andrés define como su “mentor y amigo”.

Esta organización funcionaba de una manera algo diferente. Lo hace recogiendo “las sobras de comida de hoteles y restaurantes y las convierte en comida para los indigentes”. Pero además de alimentarles, esta organización se encargaba de instruirlos para ser cocineros, lo que además les daba una salida laboral.

Partiendo de esta idea, cuando José Andrés se encontró en Puerto Rico con una parte de la población sin recursos y con el presidente del gobierno –entonces Trump, con quien por cierto José Andrés ha tenido sonados enfrentamientos-, amenazando con cerrar todas las operaciones en Puerto Rico.

Entonces intensificó sus viajes a la isla y logró encontrar la forma de hacer que todo funcionara. Pero también descubrió otras cosas. “Los restaurantes son negocios complicados y los grandes chefs necesitan ser grandes administradores, no solo de gente, sino también de órdenes, provisiones e inventarios. Resulta que esas habilidades son increíblemente útiles en una zona de desastre”.

El presente de la Organización

Desde entonces ha pasado más de una década, pero la presencia de esta ONG se ha expandido por el mundo. Lo ha hecho también por España, especialmente durante los primeros meses de la pandemia. Quizá por eso, y porque José Andrés no reniega de sus orígenes españoles, la sede de su oficina en Europa se estableció hace un par de meses en Madrid.

Desde aquí lanzan a todo el continente su programa Chef Reilef Training, para ayudar a los cocineros y restaurantes a saber cómo trabajar y actuar durante una situación de crisis. Y desde aquí gestionaron también Chefs por Spain, una iniciativa para que nadie se quedara sin comida durante la pandemia o durante la nevada de Filomena y que llegó a servir más de un millón y medio de comidas en nuestro país.

Pero Madrid es solo uno de los puntos a los que ha llegado una organización que también ha llevado a este asturiano a pasar ahora un tiempo en India y que todo apunta a que le llevará a otros rincones del planeta.

También que le ha hecho ganar un reconocimiento en nuestro país. Dicen que nadie es profeta en su tierra, pero quizá, quien lo afirmó por primera vez, cambie de idea al ver a José Andrés recogiendo el premio Princesa de Asturias.