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La princesa, firmando en el libro de honor.

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Fue recibida con numerosas muestras de cariño.

Victoria de Suecia, acompañada por su marido, Daniel Westling han demostrado su buena sintonía en Alemania en un viaje de carácter comercial que los ha llevado a Hanburgo, Düsseldorf y Essen. Con motivo de este viaje, que dura dos días, la heredera sueca, de 36 años, ha concedido una entrevista al prestigioso diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung, en la que acalla los rumores sobre la posible abdicación de su padre, ”Mi padre seguirá siendo jefe de estado durante muchos años. Yo me concentro en mis deberes como princesa heredera”. Victoria no eludió las preguntas sobre el delicado momento que la familia real vivió en 2011 cuando en un libro que el rey tenía amantes y era asiduo a locales de dudosa reputación y al propio monarca no le quedó más remedio que reconocer que había sido infiel a la reina Silvia: «Hubo un periodo de tiempo que todo fue muy duro. Hay sentimientos con los que hay que aprender a lidiar”.

La princesa sigue llevando una aparatosa bota ortopédica, a causa de un accidente de esquí que sufrió las pasadas navidades. Victoria no ha interrumpido su agenda, aunque reconoce que tiene momentos de cansancio: “Todo el mundo tiene sus altibajos. A veces se necesita un poco de energía extra de otra persona. Y mi fuente de energía, como es evidente, está en Estelle.” Sobre el futuro de su hija, que cumplirá dos años el 23 de febrero, Victoria dice: ”Yo espero que crezca con los pies en la tierra y que aprenda poco a poco cuáles serán sus obligaciones. Daniel y yo intentamos darle dar una infancia segura y llena de amor”. De momento, Victoria disfruta al máximo de su hija y confiesa que le encanta leerle los cuentos de Pippi Calzaslargas: «Es como volver a mi infancia».