Casi un mes después de su anuncio de compromiso, por fin llegaron las fotos oficiales de Harry de Inglaterra y Meghan Markle. Las estampas tienen un tono romántico y muy glamouroso con aires de Hollywood, que la propia actriz desprende de manera natural. Pero, pese a su evidente belleza, el análisis de las imágenes ha dejado alguna crítica que otra para la prometida. 

La pareja, posando en las escaleras de Frogmore House, una casa de campo inglesa del siglo XVII , muy cerca de Windsor, ante el objetivo de Alexi Lumbomirski.

Y todas se refieren a su atuendo. Meghan Markle eligió un vestido de Ralph&Russo de la colección de Alta Costura de otoño-invierno 2016. Un vestido de tul negro con falda de organza de seda, aplicaciones a mano de volantes y cuerpo bordado con hilos de oro. Toda una pieza de diseño y artesanía que hacen que su precio ascienda a más de 63.000 euros

Todo el mundo coincide en que el vestido es precioso y chic, muy del estilo de la joven estadounidense, pero también bastante inapropiado. Primero porque remite demasiado a las estrellas de cine, y eso no suele casar demasiado bien con la clásica realeza británica; y segundo y más importante, por su alto coste. En un mundo en el que cada paso de la monarquía es mirado escrupulosamente, ya que representa privilegios no aptos para el ciudadano de a pie, este traje ha provocado el primer gran error de protocolo de Meghan Markle en su introducción como royal. Cuando el próximo 19 de mayo dé el «sí, quiero» al príncipe Harry en el castillo de Windsor, seguramente haya aprendido la lección. 

 

El vestido de Ralph&Russo en la pasarela.