El Papa Francisco ha estado durante dos días disfrutando de los honores que la Familia Real marroquí le ha dado como anfititriones. Se trataba de su 28º Viaje Apostólico Internacional y ha sabido hacer llegar su mensaje al pueblo marroquí


El Papa Francisco ha pasado dos jornadas en suelo marroquí en una visita muy especial, en la que se ha citado con la Familia Real marroquí y disfrutando de su hospitalidad y atención. Se trata de su 28º Viaje Apostólico Internacional y tras dos días de intensa ruta, ya se encuentra de regreso a Roma.

La impresión del Papa tras citarse con el Rey Mohammed VI y su familia ha sido muy agradable, como así ha querido dejar constancia en sus redes sociales, destacando “la afectuosa acogida y la generosa hospitalidad” de la que ha gozado. Una visita con buen sabor de boca en la que el Papa Francisco trataba de asegurar con sus oraciones “la paz y la prosperidad de Marruecos”.

El Papa tenía muy claro cuál sería el cometido de su viaje que le ha llevado a Marruecos y ha compartir dos días intensos junto a la Familia Real marroquí. En su labor como “servidor de la esperanza”, el pontífice le mandó un mensaje al pueblo marroquí de unión y fraternidad, porque “Dios creó a los hombres y los ha puesto en el mundo para que vivan como hermanos, respetándose en su diversidad y ayudándose en sus necesidades”.