Mary Donaldson comentó ayer en Casablanca que se llevaba un recuerdo imborrable de Marruecos. La princesa, que ha centrado este viaje en su interés por la igualdad y la defensa de las mujeres, visitó la Asociación para el Desarrollo Likaa, una ong dedicada a las jóvenes marginadas. Recorrió las tiendas donde se mostró muy interesada por las prendas tradicionales que confeccionan allí las chicas acogidas. También acudió a Tilila, un refugio para mujeres maltratadas en Casablanca, que recibe ayuda de la fundación danesa que preside Mary.

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La princesa, muy interesada con las prendas que se venden en la tienda de la ong Likaa.

La heredera danesa quedó muy impresionada con su visita a la mezquita Hassán II de la bella ciudad magrebí. Se trata del templo más alto del mundo (los láser del minarete de 200 metros pueden ser vistos desde varios kilómetros). Cuenta con las últimas tecnologías como resistencia a terremotos, techo que se abre automáticamente, suelo con calefacción o puertas eléctricas. El exterior de la mezquita ocupa cerca de treinta mil metros cuadrados y puede albergar a unas 90.000 personas. El coste de su construcción se elevó a 504,85 millones de euros. Rspetuosa con las costumbres, Mary dejó a la entrada sus salones de Prada y se cubrió con un amplio pañuelo de seda.

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Mary ante la impresionante mezquita Hassán II, capaz de acoger a 100.000 fieles.

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La princesa, muy cariñosa con las madres y niños acogidos en el centro para mujeres maltratadas de Casablanca.