Finalizado el encuentro, el rey jordano y el Pontífice se mostraron de acuerdo, en el comunicado que emitieron ratificando su oposición a cualquier ataque: “Reafirmaron que el camino del diálogo y las negociaciones entre todas las partes de la sociedad siria, con el apoyo de la comunidad internacional, es la única opción para poner fin al conflicto y la violencia que cada día causan la pérdida de tantas vidas, sobre todo entre la población indefensa”.

El Papa Francisco, en audiencia en El Vaticano, con los reyes de Jordania, Adbullah II y Rania

El encuentro del Papa Francisco y los reyes jordanos se prolongó durante veinte minutos y estuvo presidido por la cordialidad y el mutuo respeto.

En la agenda del día se contempló cómo conseguir la paz y la estabilidad en Oriente Medio y también se trataron cuestiones como la reanudación de las negociaciones entre israelíes y palestinos y la situación de Jerusalén.
Aprovechó Francisco el encuentro en El Vaticano para agradecer al rey Abdullah su compromiso por el fomento del diálogo interreligioso. Unos días después de esta reunión, a principios de septiembre, el rey ha convocado una conferencia en Amán sobre los problemas cristianos en Oriente Medio.

El Papa Francisco, en audiencia en El Vaticano, con la reina de Jordania, Rania

Rania se cubrió la cabeza con un velo en señal de respeto hacia el Papa Francisco y eligió un atuendo muy apropiado para el protocolo de audiencias vaticanas.

En el cordial encuentro entre el Papa y los reyes jordanos, muchas miradas se dirigieron al look de Rania. Impecable, como siempre, y estricta en indumentarias protocolarias, la reina Rania mandó un mensaje subliminal asistiendo al encuentro con Francisco luciendo un velo de color marfil. Hay que poner el acento en que el blanco en los tocados es privilegio reservado para las reinas católicas.
Aunque es sabido que los monarcas jordanos profesan la religión musulmana, su fe no supone traba para su magnífica relación y su gran respeto hacia el Papa Francisco, máxima autoridad de la iglesia cristiana y del Estado Vaticano. En esa línea, el rey jordano le manifestó al Papa su respeto por su trabajo en la Iglesia y le manifestó a Francisco su admiración: “Es un gran placer y un honor conocerle; le traigo los saludos de toda mi familia y del pueblo jordano”, dijo Abdullah II.

El Papa Francisco, en audiencia en El Vaticano, con la reina de Jordania, Rania

La reina Rania de Jordania le dijo emocionada al Papa Francisco: “Es un honor enorme conocerle”.

Por supuesto, Rania siguió al pie de la letra la indicación fijada para las mujeres en las audiencias papales: los hombros cubiertos y un largo de falda o vestido por debajo de la rodilla. La audiencia papal ha sido un escenario propicio para las HABITUALES LECCIONES DE ESTILO Y ELEGANCIA en que suelen convertirse las comparecencias públicas de Rania de Jordania.

En el Palacio Apostólico, la reina optó por una indumentaria «discreta, sencilla, y modesta», tal y como dicta el ‘dress code’ vaticano para las audiencias papales.

Rania de Jordania en El Vaticano

En un acto tan solemne y sobrio como este, la reina Rania de Jordania vistió un básico negro.

El vestido de la esposa de Abdullah II, con cinturón y escote cuadrado, combinado con unos sencillos zapatos de salón de tacón medio, también negros, como su bolso de mano, completó un look extremadamente cool que la hizo resaltar aún más por tres de sus cualidades más apreciadas: elegancia, estilo y sofisticación.

El Papa Francisco en El Vaticano con la reina Rania de Jordania

El Papa Francisco fue muy cercano y extremadamente afectuoso con Rania, una reina que bordó el protocolo vatinano pese a profesar la fe musulmana.

Este ha sido el primer encuentro entre los monarcas jordanos y el Papa Francisco. Antes, en 2009, Abdullah II y Rania se reunieron con Benedicto XVI en Amán, con motivo del viaje apostólico a Tierra Santa realizado por el Papa emérito.

Rania de Jordania en El Vaticano

La reina Rania estuvo en El Vaticano DOS DÍAS ANTES DE CUMPLIR 43 AÑOS. La esposa de Abdullah II es, sin duda, la mejor embajadora de su país y una voz de Oriente Medio respetada en los foros internacionales.