Las princesas que nos hicieron soñar en las bodas reales

La boda de Guillermo de Luxemburgo y Stéphanie de Lannoy volverá a constituir una fabulosa parasarela de la realeza en la que las princesas herederas acapararán de nuevo la atención. Veremos desfilar impresionantes joyas y algunos modelos provocarán tal impacto que se hablará de ellos durante mucho tiempo. Cabe recordar el modelazo rojo pasión de Caprile con el que Letizia deslumbró en su presentación ante la realeza en la boda de Federico de Dinamarca y Mary Donaldson el 14 de mayo de 2004, ocho días antes de su enlace con Felipe.
Ya hay auténtica expectación para ver el look de las royals sobre la alfombra roja. Habrán tenido que elegir trajes y complementos para la boda civil, la cena de gala en el palacio Gran Ducal y, por último, la ceremonia religiosa en la catedral de Santa María de la capital luxemburguesa. Todo un despliegue de estilo, de cómo brillar en la ceremonia de día  y fascinar en los suntuosos salones de las cenas gala palaciegas, envueltas en sedas y joyas únicas de un valor incalculable como ya hicieran en las anteriores citas nupciales.

10Letizia, en el top ten

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Ocho años después de su boda, Letizia se mantiene en la lista de las elegidas y nunca pasa inadvertida. La princesa de Asturias acertó de pleno con el modelo elegido para la boda de Guillermo y Kate el 29 de abril de 2011 con un vestido de muselina rosa palo de Felipe Varela, con bordados en hilo en el mismo tono, que complementó con un sombrero de Pablo y Mayaya, y zapatos de Magrit. Por otra parte, nunca se olvidará el 14 de mayo de 2004, en la boda de Federico de Dinamarca y Mary Donaldson, Letizia Ortiz, todavía prometida de Felipe de Borbón, dejó boquiabiertos a todos con un traje rojo, que ha terminado siendo uno de sus colores fetiche, de escote palabra de honor y mangas de gasa, de Lorenzo Caprile. Se recogió el pelo con favorecedoras ondas y lució dos broches de diamantes y pendientes, cedidos por la reina. Una imagen para la historia.

9Mary Donaldson, siempre perfecta

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La heredera danesa se ha ganado con justicia un puesto entre las más elegantes. Nunca se equivoca a la hora de escoger el modelo apropiado para cada ocasión y el 2 julio de 2010, en medio de un desfile de trajes claros y pastel, la princesa puso una de las notas de color en la boda de Alberto de Mónaco y Charlene con un vestido azul fruncido a la cintura y clutch de turquesas, contrastado con zapatos en nude y una gran pamela. En el concierto previo a la boda de Victoria de Suecia y Daniel Westling, el 19 de junio de 2010, estaba deslumbrante con un vestido largo en tonos nude, con escote palabra de honor y corte sirena.

8Rania nunca defrauda

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Aunque lleva meses apareciendo poco en público, la soberana hachemita sigue siendo un icono de la moda. El 22 de mayo  de 2004, La reina de Jordania arrasó en la boda de Felipe y Letizia con un maravilloso diseño de Givenchy Alta Costura, muy estilo años 70, de blusa de seda blanca con manga al codo y falda larga morada bajo tul combinado con encaje. En el enlace de Victoria de Suecia, Rania volvió a destacar con un ceñido vestido, confeccionado en seda cady color morado, de Giorgio Armani Privé. Completó su look con un original recogido sobre el que destellaba una diadema de brillantes, de la firma Boucheron.

7Máxima, alegría y vitalidad

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La heredera holandesa se ha ganado generales simpatías por cómo imprime a sus looks los rasgos más destacados de su personalidad. Máxima comparte con su amiga Matilde de Bélgica su predilección por los modelos de Vermeulen, de la casa Natan, y en julio de 2010 para la boda de Alberto y Charlene, estaba perfecta con un vestido naranja con plisados y una enorme flor coordinada en un hombro, que complementó con pamela de rafia, clutch dorado y sandalias de piel marrón. Siempre sonriente y vital, en agosto de 2001, recién prometida al príncipe Guillermo, causó sensación con un sencillo y exquisito traje en blanco y negro, con chal a juego, que sigue poniéndose todavía.

6Victoria, más sofisticada

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A raíz de su boda, el 19 de junio de 2010, la heredera nórdica, ha ido evolucionando en lo que a imagen se refiere, ganando en sofisticación. Un año después, Victoria brilló en la boda de Guillermo y Kate con un ajustado vestido de Escada en tonos salmón con pamela y zapatos a juego. En el concierto previo a su enlace con Daniel, Victoria era una explosión de felicidad con un espléndido traje de Elie Saab, de escote irregular y magníficas incrustaciones, con zapatos de Roger Vivier y espectaculares pendientes largos de diamantes.

5Charlene, tras los pasos de Grace

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La exnadadora sudafricana es la última en llegar al selecto club de las royals. Gracias a los consejos de su cuñada Carolina de Mónaco y de asesores como Giorgio Armani, Charlene se ha enfrentado con éxito a la durísima prueba de suceder como primera dama a la inolvida Grace. En la boda de Guillermo y Kate, hizo dos apuestas seguras. Para la ceremonia en la abadía de Westminster optó por un conjunto de vestido y abrigo gris azulado, con pamela y zapatos a tono y pendientes vintage, de Armani Privé. En la cena previa llevó un vestido en dupón de seda, con falda de volantes y chal a juego de la firma Akris, una de sus preferidas.

4Carolina, el eterno icono

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Tiene 55 años  y lleva acaparando la atención mediática desde que nació. Heredó la fisonomía morena de su abuela, la princesa Carlota, y las exquisitas maneras de su madre, junto a quien aprendió todos los secretos para estar siempre perfecta. Chanel ha sido desde niña su firma de referencia y el 2 de febrero de 2002, en el enlace de Guillermo y Máxima de Holanda, fue de las más elegantes en la iglesia con un intemporal conjunto de abrigo y vestido y complementos también de Chanel. Dos años después, en la cena de gala en el madrileño palacio de el Pardo, en la víspera de la boda de Felipe y Letizia estaba sencillamente espectacular con un conjunto de chaqueta blanca con volantes de gasa y plumas de marabú.

3Matilde, sobria y sencilla

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La princesa belga es uno de los miembros más apreciados de la realeza por su dulzura y sencillez. Sin destacar sobremanera, suele acertar con sus apuestas como el conjunto de vestido y abrigo con cuello Audrey, y pamela, un complemento que no suele lucir mucho, que llevó en la boda de Felipe y Letizia. En la gala previa al enlace en Mónaco de Alberto y Charlene, estaba espectacular con un traje de noche, que complementó con la fastuosa tiara de diamantes que la nobleza belga le regaló cuando se casó con Felipe en 1999 .

2Elena, grandes impactos

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Es indudable que Jaime de Marichalar ejerció una influencia muy positiva en la infanta Elena, pues a su lado fue ganando en soltura y sofisticación. En la retina de todos quedó su magnífica planta en la boda de su hermana Cristina, el 4 de octubre de 1997, donde lució un fantástico dos piezas de Christian Lacroix con una gran pamela, un complemento que solo pueden permitirse mujeres altas y de buena figura, como es el caso de Elena. El 19 de junio de 2010, en la boda de Victoria de Suecia, la duquesa de Lugo causó sensación con un vestido de aire goyesco en rosa fucsia que acompañó con una torera con borlas en las hombreras, de Lorenzo Caprile.

1Mette-Marit, la discreción

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Quizá para contrarrestar la polémica que rodeó su boda con el príncipe Haakon de Noruega a causa de su difícil pasado, Mette-Marit opta por la discreción y un estilo clásico en lo que a sus looks se refiere. Sí suele ser más atrevida en lo que a elección de tocados se refiere, como el de estilo romántico, en seda de tul y color rosa empolvado, que lució en la boda de Alberto y Charlene, a juego con su vestido de corte minimalista, que complementó con pendientes vintage de brillantes. Le encantan el blanco y el rosa, colores que combinó en el traje largo con volantes que llevó en el concierto previo a la boda de Victoria de Suecia.