La de ayer fue una jornada para celebrar la Democracia y, en concreto, el 40 aniversario de las primeras elecciones generales del 15 de junio de 1977. Todo apuntaba a un día festivo, proclive a la armonía entre todos los signos políticos y sociales por los logros conquistados en este tiempo. Los Reyes Felipe y Letizia presidían el acto de conmemoración en el Palacio de las Cortes. Junto a ellos, los llamados «padres de la democracia», diputados y el resto de autoridades. Pero, ¿y el Rey Juan Carlos?

Los Reyes Felipe y Letizia, con el presidente Rajoy y el resto de autoridades, posando ante el cuadro «El abrazo» (1976), obra de Juan Genovés, icono de la Transición.

El monarca, al que a menudo se distingue como uno de los adalides de esa nueva histórica democracia que llegó a España después de 40 años de dictadura, aquella mítica etapa denominada como la Transición, no estaba invitado al acto. Y su clamorosa ausencia pronto se hizo notar. 

A todo esto, ¿cuál es la opinión del rey emérito? Muchos diarios y programas de radio y televisión recogen testimonios de gente cercana a él y hablan directamente de «mosqueo», de que Don Juan Carlos está «molesto y dolido». Él mismo se habría encargado de filtrarlos.

Los Reyes, presidiendo el acto de conmemoración.

En El País aseguran que el emérito había reservado esta fecha en su agenda para poder asistir. Y refieren una supuesta frase del soberano que nota su sorpresa ante la exclusión: «Hasta han invitado a las nietas de La Pasionaria».

En El mundo entrecomillan: «Ha sido un acto de cobardía y miedo», citando a un amigo del monarca. El periodista Raúl del Pozo cuenta en el mismo periódico que le envió la siguiente pregunta: «¿No cree Su Majestad que no invitarle a la conmemoración de la Democracia es como no invitar a Napoleón a la conmemoración de la batalla de Austerlitz?». Y el Rey le respondió: «Sí, desde luego».

El locutor Carlos Alsina en Onda Cero llega a decir: «Tanta gente queriendo poner en apuros al Rey Felipe y al final lo consigue su padre». 

El Rey Juan Carlos y el Rey Felipe, juntos recientemente en un acto del Cotec.

Desde Casa Real se aducen motivos de protocolo, de centrar el protagonismo en el Rey titular. Pero a nadie convence esta explicación, y además hace que nos preguntemos que, si de verdad se hubiese querido, el Rey Felipe podría haber dejado un sitio a su padre, sin importar protocolos, que no son inmutables. Si era por cuestión de acomodo en el hemiciclo, buscarle incluso un lugar en la Tribuna de Honor. Y a nadie le hubiera extrañado. Lo contrario sí.

En su discurs,  el Rey Felipe alababa el papel de su padre en aquella época, también lo hacía Ana Pastor, presidenta del Congreso de los Diputados, un hecho que hacía aún más evidente esta no presencia. Parece que Don Felipe se encuentra ante su primer traspiés importante en estos tres años de reinado. La polémica está servida. 

Según su entorno, el Rey Juan Carlos se encuentra muy contrariado por la falta de invitación.