El pasado 31 de agosto se anunció que la segunda hija de los reyes de España establecerá su residencia en Ginebra (Suiza) por motivos laborales y que con ella se marcharían sus cuatro hijos. Su marido, Iñaki Urdangarin, permanecerá en Barcelona. Esto hizo saltar las alarmas respecto a una posible separación matrimonial, que, de momento, nadie quiere confirmar ni desmentir, amparada en «razonables» excusas.

La primera y más importante de ellas es que el duque de Palma está imputado en el Caso Nóos y que, por tanto, debe quedarse en nuestro país a la espera de las decisiones judiciales y preparando su defensa. La segunda es que, como asegura su abogado, Pascual Vives, Urdangarin continúa buscando trabajo en España, una vez frustrados sus intentos en el extranjero, como ser entrenador de balonmano en Qatar. Y además, tendría que supervisar la venta de su palacete, en el exclusivo barrio de Pedralbes, algo fundamental para sanear su economía.

Cristina-Urdangarin

Iñaki Urdangarin, el pasado 16 de julio, cuando compareció ante el juez en Palma.

Cristina, que lleva trabajando desde 1993 en La Caixa, ha conseguido un empleo «a la carta», ya que ahora se traslada al área internacional para coordinar los programas de la entidad con agencias de la ONU, para desarrollar un cargo que antes no existía.

La infanta se trasladará al país helvético a finales de agosto y parece que ya lo tiene todo preparado, entre ello el colegio en el que estudiarán el próximo curso escolar sus hijos: Juan, Pablo, Miguel e Irene. Será el tercer cambio de residencia para la familia, que en 2009 se instaló en Washington, donde Urdangarin trabajaba para Telefónica, y hace justo un año regresó a Barcelona. La diferencia es que en esta ocasión no estará a su lado su padre. Eso sí, fuentes cercanas a la familia, indican que Iñaki viajará con frecuencia hasta Suiza, que queda relativamente cerca de la Ciudad Condal.

Cristina

Cristina, el pasado junio, en su 48 cumpleaños.

La publicación del contenido de los e-mails personales de Iñaki Urdangarin, a raiz de que  la magistrada del Juzgado de Primera Instancia 46 de Barcelona, Maria del Remei Vergés, levantara la prohibición a los medios de comunicación de difundir dichos correos, no ha hecho sino aumentar más la polémica. En ellos se revela una supuesta infidelidad del duque con la esposa de un antiguo compañero de balonmano, y también exnovia suya, hablando abiertamente de citas y otras cuestiones íntimas. 

Todo esto, unido a la «precipitada» decisión de la infanta Cristina de irse a Suiza sin él, se ha interpretado como que, al menos por ahora,  pone tierra de por medio. Se aleja del huracán mediático y deja «respirar» a lo que parece ya un matrimonio muy tocado, que comenzó en 1997.

Eso sí, parece que antes de hacer las maletas, la infanta ha querido zanjar, aclarar… sobre ciertas cosas. A su vuelta de Palma de Mallorca, adonde voló para llevar personalmente a sus hijos para pasar una semana de vacaciones con la Reina, la infanta Elena y los hijos de ésta (ver noticia aquí), Cristina fue vista ayer con su marido en el Club de Tenis Barcelona. Sin duda, tienen mucho de lo que hablar.