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Juan Carlos I, el pasado mes de noviembre, en una fotografía de archivo. El monarca necesita un bastón para caminar, pero ha mejorado considerablemente.

Juan Carlos I está viviendo una ‘jubilación de oro’, disfrutando a tope de los placeres de la vida, los mejores restaurantes del mundo, viajes apasionantes…, aunque  siempre que es necesario ‘arrima el hombro’ para ayudar a su hijo, Felipe VI, nuevo jefe de Estado (hace tan solo unas semanas, el pasado 10 de diciembre, representó a nuestro país en la toma de posesión del nuevo presidente de Argentina, Mauricio Macri). 

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Juan Carlos I, con su hijo, Felipe VI, quien ha hecho un gran esfuerzo por modernizar la monarquía.

Que el rey Juan Carlos I lleva una vida ‘por libre’ es una obviedad sobre la que no es necesario profundizar, como queda de manifiesto en especial en verano, pues ya no acude a Marivent, a la tradicional reunión familiar, y solo se le puede ver con su esposa, la reina Sofía, en actos de gran relevancia, como el funeral de su primo Carlos de Borbón dos Sicilias el pasado 8 de octubre.

Ahora su familia vive el momento más delicado por el Caso Nóos en el que su hija, la infanta Cristina y su yerno, Iñaki Urdangarin, están imputados. Tanto para la reina Sofía como para él se trata de un momento muy delicado, pues, al margen de como se desarrolle el juicio y la sentencia definitiva (se cree que a Cristina le aplicarán la doctrina Botín y quedará exonerada de culpa), el ruido mediático de este caso perjudica a la institución.

Juan Carlos también tuvo una serie de errores en su reinado, como la cacería de Bostuana, que le llevó a pedir perdón públicamente en abril de 2012, algo insólito en nuestra monarquía, pero lo que más daño ha hecho ha sido este escándalo de corrupción, por el que la fiscalía pide 19 años de prisión para Iñaki Urdangarin.

Por este motivo, no es el 78 el mejor cumpleaños del rey Juan Carlos, quien está, sin embargo, muy recuperado de sus problemas de salud.