El hijo de Carlos de Inglaterra y Diana de Gales contrajo matrimonio con Kate Middleton el 29 de abril de 2011 en la Abadía de Westminster. Ni siquiera entonces Guillermo quiso lucir la tradicional alianza en el dedo anular de su mano izquierda, como mandan los cánones de la Iglesia Anglicana. Entonces fue un detalle que se pasó por alto, pero con el tiempo  ha llegado a convertirse en una pregunta recurrente: ¿por qué el príncipe declina este símbolo matrimonial?

Guillermo y Kate, en el balcón de Buckingham tras su boda, en abril de 2011.

Es un tema de estudio entre los seguidores de la realeza y los distintos medios británicos. Guillermo nunca se pone su anillo de casado. Kate sí lleva el suyo, un anillo de 18 kilates realizado en oro galés. Además de su anillo de compromiso, el de zafiros y brillantes que perteneció a su suegra, Lady Di.

El matrimonio, en su último acto público hace unos días.

Pero que él no se lo ponga no es indicativo de crisis ni nada por el estilo. Es más, los duques de Cambridge parecen vivir en una continua luna de miel y el suyo se considera uno de los matrimonios más felices dentro de la Corte de los Windsor desde hace décadas. Ahora están esperando su tercer hijo. 

Tras seis años casados y con su tercer hijo en camino, la pareja transmite una gran felicidad.

La incógnita ya se resolvió antes incluso de su boda, cuando en un comunicado desde Palacio se anunció que Guillermo de Inglaterra no llevaría la alianza debido a «una preferencia personal». Simplemente, al Príncipe no le gustan las joyas. Solo lleva reloj. En eso sigue la costumbre de su abuelo paterno, Felipe de Edimburgo, quien dejó de ponerse el anillo hace años. En cambio su padre, el príncipe Carlos, sí la luce tras su segundo matrimonio con Camilla. 

Guillermo, en una reciente recepción en Buckingham, con sus manos «desnudas».