La jornada, también bautizada como un Día libre de Coches, estaba encaminada a demostrar que, sin el agobiante y saturado tráfico rodado, la capital belga «no es una urbe fantasma, sino una ciudad viva y animada», como dijo Freddy Thielemans, alcalde de Bruselas. Y nadie mejor que la familia real belga para contribuir con su presencia al éxito de la campaña.

Decenas de ciudadanos contemplaron asombrados como los reyes Felipe y Matilde recorrían las principales calles de la capital belga con sus hijos hasta llegar a la Grand Place, donde la familia hizo un alto en el camino para tomar el aperitivo y disfrutar, como centenares de bruselienses, de los numerosos puestos y mercadillos instalados con motivo de la Fiesta de la Bicicleta.

Familia real belga

El rey Felipe fue el primero en llegar a la Grand Place seguido de su esposa, la reina Matilde, recién llegada de Nueva York.

La princesa Elisabeth, que el 25 de octubre cumplirá 12 años, y los príncipes Gabriel y Emanuel, de diez, y casi ocho respectivamente, siguieron a sus padres en sus propias bicicletas, pero la benjamina de la familia, la princesa Eleonora, que en abril cumplió cinco años, iba sujeta a la parte posterior de la bici de su madre. Los pequeños, que lo pasaron en grande, se beneficiaron como otros muchos niños de un domingo diferente en la ciudad, consagrada ese día a peatones, patinadores y ciclistas.

Familia real belga

La bici de Matilde llevaba enganchada en la parte posterior la de su hija menor, la pequeña Leonora, de cinco años.

La jornada también sirivió para que los reyes Felipe y Matilde, ella recién llegada de Nueva York, donde se había reunido con el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, disfrutaran de un día al aire libre en familia, un inesperado regalo para los niños, solo una semana después de su vuelta al cole.

Familia real belga

Los reyes Felipe y Matilde brindaron con cerveza a su llegada a la Grand Place de Bruselas.

Familia real belga

Los reyes y sus cuatro hijos se mezclaron con decenas de ciudadanos para celebrar una Bruselas libre de coches.