Miles de personas recibieron ayer a los reyes Felipe y Matilde en Namur, capital de una de las provincias con mayoría francófona de Bélgica. En el palacio provincial de la ciudad fueron objeto de una cálida recepción por las autoridades locales que regalaron a un alfiler artesanal para Matilde y la reproducción de un poema de Elizabeth Namur para Felipe, como recuerdo de su visita.

Para esta visita, la reina Matilde optó por un abrigo de línea muy sencilla complementado con una gran pamela en color terracota, estilo new look, de Fabienne Delvigne y zapatos y pendientes a tono. Al igual que su buena amiga, la reina Máxima de Holanda, la nueva soberana de los belgas muestra una especial predilección por los tocados generalmente colores vivos y muy favorecedores. Esta gira, conocida como «joyeuses entrées» finalizará en Brujas el próximo 25 de octubre.

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Los niños de Namur se volcaron con su nueva reina que es madre de cuatro hijos.

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La reina de los belgas lució una favorecedora pamela de Fabienne Delvigne.