El pasado lunes Federico de Dinamarca era intervenido de su hombro izquierdo tras sufrir un accidente de esquí en Suiza. Pues bien, el príncipe ya ha retomado sus compromisos con su mejor sonrisa… y el brazo en cabestrillo. La operación salió dentro de lo previsto, tal y como aseguraron desde el hospital Rigshospitalet de Copenhague, por lo que el heredero ha podido seguir cumpliendo con su agenda sin problemas.

Sus compromisos curiosamente le llevaron de vuelta al hospital. Pero nada que ver con su propia persona. Federico acudió a la inauguración de la nueva ala de Urgencias del centro de Jutlandia, en Aabenraa. Con su mejor ánimo el príncipe recorrió las flamantes instalaciones y visitó a algunos pacientes. La situación no dejaba de resultar chocante, pues su cabestrillo era imposible de eludir. También a él le preguntaron qué tal se encontraba…

El príncipe, de 51 años, tiene que permanecer con el hombro inmovilizado durante esta primera fase de recuperación. Hay que recordar que Federico se lesionó el hombro mientras esquiaba en la estación de Verbier (Suiza), donde actualmente se encuentran estudiando en un internado sus cuatro hijos: Christian, Isabella y los mellizos Vincent y Josephine. Allí también se ha trasladado su esposa, la princesa Mary, para acompañar a los pequeños durante los cuatro meses previstos de estancia. Federico los visita en cuanto tienen unos días libres, aunque ahora tendrá que estar tranquilo.

1Cortando la cinta de inauguración

2El brazo en cabestrillo

3Pero con su mejor humor

4Un príncipe cercano

5Sus próximos compromisos

Al príncipe Federico no le faltará trabajo estos próximos días. De hecho, a partir del día 26 de febrero asumirá la regencia para cumplir con las obligaciones (temporalmente) en representación de su madre, la reina Margarita de Dinamarca.