La princesa Charlène comparte varias fotografías junto a su marido y sus dos hijos, quienes por fin han viajado a Sudáfrica para estar con ella durante su convalecencia.


Era la imagen más esperada desde hacía meses y ya se ha producido. La princesa Charlène al fin ha podido reencontrarse y abrazar a sus hijos, los mellizos Jacques y Gabriella, de seis años. También a su marido, Alberto de Mónaco, con el que se viene rumoreando una grave crisis matrimonial, hasta el punto de hablarse de divorcio. Una infección de nariz, oídos y gargant mantiene retenida a la princesa en Sudáfrica desde el pasado mayo, con la imposibilidad de poder viajar, por lo que la separación física de los suyos se ha alargado hasta límites insospechados.

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Charlène se ha encargado de presentar las pruebas oportunas de este reencuentro familiar a través de su cuenta de Instagram. Son cinco fotografías ilustradas con este texto: «Estoy muy emocionada de tener a mi familia de vuelta conmigo», dice, mientras mira a cámara con media sonrisa, con su hija sentada en el regazo y su hijo al lado. El príncipe Alberto aparece de pie muy sonriente. En otras dos foto salen los pequeños encaramados a un árbol; una más es para Charlène y su hijo con gesto serio; y la última es un retrato de la familia tomado en el mismo entorno al aire libre, con la princesa sentada en el suelo. En ningún momento se la ve de pie. Y se puede apreciar el cansancio en su rostro, pese a la sonrisa, fruto de la situación que está atravesando.

La princesa también apunta a otro dato anecdótico en su post: «¡Gabriella decidió hacerse un corte de pelo ella misma!». Efectivamente, la niña muestra un nuevo flequillo de lo más original, con forma de pico, un poco retro. Quizás pretendía imitar a su mamá, quien luce un arriesgado corte con flequillo recto y rapado por los lados.

«Lo siento mi Bella, he intentado arreglarlo lo mejor posible», matiza Charlène. Su mano ‘maestra’ se aprecia en ese original flequillo.

Una nota de humor que llega en medio de los rumores más fuertes que se recuerdan sobre el estado sentimental de la pareja principesca. Hace unos días, Christa Mayrhofer-Dukor, tía del príncipe, declaraba en la revista italiana Oggi: «Alberto me ha hablado de distancia física e interior con Charlène. He comprendido que el divorcio es inminente». 

Oggi.

Unas palabras que han avivado el eterno debate sobre este matrimonio. Charlène lleva en Sudáfrica desde el pasado mayo, cuando viajó para participar en una campaña contra la caza de rinocerontes. Allí sufrió de una infección otorrinolaringológica que fue empeorando, al punto de necesitar de varios tratamientos y operaciones.

Charlène, quizás para sofocar tantos rumores, llegó a hacer unas raras declaraciones en una emisora de radio: «Alberto es el principal pilar de mi vida y mi fuerza. Sin su amor y apoyo no habría podido superar este momento tan doloroso». Además, puso como posible fecha de regreso a Mónaco el próximo octubre.

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La última intervención quirúrgica se la realizaron el pasado 13 de agosto, bajo anestesia general. Tras la misma, Alberto de Mónaco ofreció con un comunicado público. Hasta entonces la convalecencia de la princesa se había mantenido con un gran secretismo, lo cual había generado más comentarios sobre la ‘misteriosa’ enfermedad de la princesa. «La operación ha salido bien. La princesa está descansando y nuestros pensamientos están con ella«, afirmaba el escrito.

Durante todos estos meses, Alberto y sus dos hijos solo habían viajado a Sudáfrica una vez, el pasado junio. Después de su reciente operación, la Casa Grimaldi aseguraba que su marido y los niños se desplazarían para estar junto a ella. Lo cual confirmamos gracias a estas fotografías. No se sabe exactamente de cuándo datan, solo que la princesa Charlène acaba de compartirlas. Sin duda la presencia de su familia la ayudará mucho en su recuperación. Y de momento, al menos de cara a la galería, el matrimonio continúa unido.