Máxima de Holanda, en el ojo de las críticas por posible fraude fiscal

La Reina de los Países Bajos ha sido señalada por un medio argentino por no pagar los impuestos de una propiedad suya en la Patagonia, de lo que el Parlamento holandés ha tenido que responder.

Los Reyes de los Países Bajos se enfrentan estos días a un momento complicado. Y es que los partidos políticos de su país han lanzado varias preguntas al Parlamento relativas a sus propiedades en el extranjero. Y más directamente implican a Máxima.

En concreto, el partido socialdemócrata ha preguntado al Primer Ministro, Mark Rutte, sobre el supuesto delito fiscal que habría cometido por Máxima en Argentina, su país natal. Todo ello a partir de la información publicada en el portal bonaerense El cohete a la Luna, que afirma que la Reina “es propietaria de tres fracciones de tierra rural en Río Negro (en la Patagonia) cuyas mejoras no declaró ante la provincia y, en consecuencia, evade el pago de los impuestos correspondientes“. Este medio señala que en 2009 Máxima adquirió 3.000 hectáreas en una zona a 30 kilómetros del aeropuerto de Bariloche y que su tía, Marta Marcela Cerruti, dirige la hostería Estancia Pilpilcura, supuestamente tampoco declarada en el registro público de Catastro.

También el partido de izquierda ha pedido una aclaración en base a que los monarcas son “personas que deben dar ejemplo”.

El mandatario holandés ha respondido que “la Reina Máxima respeta las leyes y regulaciones fiscales en vigor en Argentina, tal y como confirman las autoridades pertinentes”. Una explicación breve y contundente con la que no deseaba arrojar más dudas sobre la actuación de la soberana consorte.

No es la primera vez que se pone en entredicho. Recientemente el Parlamento también tuvo que dar explicaciones sobre el excesivo gasto que había supuesto la reforma de su nueva residencia, el palacio de Huis ten Bosch, al que la Familia Real se mudó el pasado 13 de enero, cuyo presupuesto inicial se había duplicado alcanzando los 63 millones de euros. Los costes extras se debieron al hallazgo de amianto en la antigua estructura, un material tóxico que hubo de ser retirado.

Guillermo y Máxima estuvieron antes en el ojo de las críticas por otras propiedades que adquieron.  Hace diez años su país puso en entredicho que los aún Príncipes de Orange se construyeran una villa de vacaciones en Mozambique, en la playa, en plena crisis mundial. Al final tuvieron que venderla. En 2012 pusieron sus ojos en otra residencia en Kranidi, en Grecia, valorada en 4,5 millones de euros. De nuevo tuvieron que echarse atrás.

Máxima, que estos días acudió a un foro económico en Utrecht (vestida al completo de color burdeos) y antes venía del Foro Económico Mundial en Davos, continúa siendo un miembro muy popular en los Países Bajos.

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