SEMANA ha estado en Oviedo y desde la primera línea os contamos y mostramos todo lo que (probablemente) aún no sabéis…


Un año más los Premios Princesa de Asturias han llegado a su fin, pero no sin antes dejarnos un sinfín de anécdotas, gestos y chascarrillos variados, de los que SEMANA ha sido testigo privilegiado. Los Reyes Felipe y Letizia estaban encantados de regresar al Principado, pero si había alguien ilusionado esa era su hija mayor, la Princesa Leonor. Ella da nombre a estos galardones, los preside y los entrega desde hace tres años. Y ella ha sido la gran protagonista.

Princesa Leonor
Robert Smith

Leonor tenía la ‘excusa’ perfecta para salir de su internado de Gales (Reino Unido) y regresar a España. Su cambio de estilo ha sido más que llamativo: de los vestiditos de niña a la mini yeyé y los tacones nuevos que lució en la ceremonia. La Princesa tiene ‘morriña’ y ha dicho que echa de menos «la comida».

No es el único cambio. Durante su discurso nos dimos cuenta de un  acento algo marcado (¿influencia british?), el tono más grave y las eses profundamente alargadas. Las palabras que pronunció en inglés era como si hubiera nacido en Oxford. Sus padres se miraban orgullosos y quizás algo sorprendidos ante esta ‘nueva’ Leonor.

Durante estos dos días en Oviedo (y este sábado en el Pueblo Ejemplar de Santa María del Puerto), la heredera se ha mostrado segura y un poco más adulta. El dominio de la escena que está adquiriendo y el hecho de haberse independizado fuera de las faldas del hogar seguro que le ha influido.

Sus padres y su hermana querida estaban encantados de tenerla cerca de nuevo. Sofía no dudaba en abrazarse a su hermana mayor siempre que podía y tenía ocasión, caminando entrelazadas y comentando cosas.

Reina Sofía princesa Leonor
Robert Smith

La Reina Sofía tampoco podía faltar a esta cita (nunca lo ha hecho), por mucho que al día siguiente le esperara en Atenas la boda de su sobrino Philippos, hijo de su hermano, Constantino de Grecia. Llegó el viernes a mediodía al Hotel de la Reconquista y allí, en el Patio de la Reina, la vimos departiendo relajadamente con otras dos señoras poco antes de almorzar con los Reyes, sus nietas y los invitados principales de esta edición.

Elegante con un traje morado y muy efusiva, pocas veces se la puede ‘pillar’ en una actitud fuera de la oficialidad, como de charla con amigas. Pero en Asturias todo es posible. Unas horas después, Doña Sofía recibía un largo aplauso cuando se acomodó en el palco de honor del teatro Campoamor para presenciar la ceremonia.

Robert Smith.

Justo debajo de ella, en el patio de butacas, estaba la otra mamá: Paloma Rocasolano. La madre de la Reina Letizia también suele ser fija en esta gala, y este año ha sido la única representación de la familia, echándose de menos a la bisabuela Menchu Álvarez del Valle. No aparecieron tampoco ni Telma Ortiz ni su pareja, Robert Gavin Bonnar, papás de una niña este verano, que precisamente hicieron su presentación oficial como pareja en este mismo lugar en 2019.

Robert Smith.

Lo de Paloma tiene anécdota añadida. Y es que evitó hacer el paseíllo por la alfombra azul y entró al teatro por un lateral, lo que impidió tomar imágenes a su llegada. Una vez dentro, ocupó su asiento en la esquina de pasillo de la fila sexta. Perfecto para ver a su nieta. Sus cejas redibujadas gracias a la técnica del microblading asomaban por encima de su mascarilla.

SEMANA la vio esperar antes de la ceremonia sola, muy tranquila, sin hablar apenas con nadie, consultando su móvil y bajándose de vez en cuando su falda con lentejuelas para no descubrir demasiado las rodillas. Aunque nos hubiera encantado, Paloma prefirió no acudir con su novio, Marcus, y así no dar titulares por otra amorosa ‘presentación oficial’.

Robert Smith.

Como no había posado, algunos ponían en duda la presencia de Paloma Rocasolano en Oviedo. ¡Hasta aseguraban haberla visto esa tarde en Madrid! Pero no, la madre de Letizia sí que estaba.

De hecho, la Reina se paró unos segundos a saludarla en el pasillo cuando la Familia Real abandonaba ya el teatro al finalizar la entrega de premios. A la salida, nuestras cámaras volvieron a captar a Paloma, discreta y misteriosa, marchándose con dos amigas bajo la lluvia.

Robert Smith.

Porque sí, la lluvia finalmente hizo acto de presencia en la capital asturiana al caer la tarde, que los Reyes y sus hijas se encontraron a la salida del teatro Campoamor. Letizia agarró un enorme paraguas negro bajo el que se cobijó junto a su esposo (por cierto, con corbata rosa). Una estampa preciosa y solidaria. Y eso que mirábamos de soslayo los brazos descubiertos de la Reina. Pero no hay frío que valga cuando hay amor, ¿o no?