Jaime Peñafiel dice estar «harto» de Corinna por cómo ha conseguido poner al Rey Juan Carlos contra las cuerdas, pero es incapaz de defender al Emérito ante el escándalo que podría terminar por expulsarle de Zarzuela. Además, también carga contra Pedro Sánchez


El Rey Juan Carlos está en el ojo del huracán mediático ante la posibilidad de que sea expulsado del palacio de la Zarzuela por decisión de su hijo, el Rey Felipe, como así solicitan desde diversos sectores de la sociedad. Los escándalos surgidos a raíz de conocer sus controvertidas cuentas y movimientos económicos, con la princesa Corinna como principal interesada en tirar de la manta, han provocado que el Rey Emérito viva ahora con incertidumbre su futuro más próximo. Algo a lo que Jaime Peñafiel ha hecho frente en una improvisada entrevista a pie de calle con los reporteros de ‘Europa Press’.

Jaime Peñafiel ha confesado estar “harto” de Corinna, a la que denomina como “tipeja” por cómo ha puesto al Rey Juan Carlos contra las cuerdas, acusándole de diversos delitos en los que, por otra parte, ella habría participado en mayor o menor grado. El periodista especializado en información de casa real ha mostrado su gran preocupación por el emérito, al saber que la posibilidad de que sea expulsado del palacio cada vez cobra más relevancia. Pero él no apunta tanto al Rey Felipe, que es quien deberá tomar la difícil situación, sino que señala directamente a Pedro Sánchez, como presidente del Gobierno, como principal interesado en “cargarse la institución”.

Pese a todo, Jaime Peñafiel no es capaz de defender al Rey Juan Carlos. No tiene reparos en cargar contra Corinna, contra Pedro Sánchez o, de vez en cuando, contra la Reina Letizia. Eso sí, no está dispuesto a poner en duda el papel del Rey Juan Carlos, lo que no quiere decir que defienda lo que ha hecho: “Es indefendible. Yo le he defendido mucho, porque le tengo mucho afecto, pero es indefendible”, reconoce el periodista, que se explaya a la hora de hablar de estas cuestiones. Vea el vídeo de su entrevista más sincera, en la que no deja títere con cabeza, a excepción del Rey, a quien simplemente opta por no defender.