El rey Juan Carlos vuelve a verse salpicado por el escándalo. Se investiga su papel en la construcción del AVE a La Meca.


El rey Juan Carlos ha vuelto a verse salpicado por el escándalo. Este lunes se ha conocido que la Fiscalía del Tribunal Supremo ha asumido la investigación sobre la construcción del AVE entre las ciudades de Medina y La Meca, en la cual está involucrada el monarca. La Fiscalía Anticorrupción enviaba las diligencias preprocesales que inició a finales del año 2018 para indagar sobre un presunto caso de cohecho por unas comisiones ilegales que podrían haberse pagado por la adjudicación a un consorcio de empresas españolas en el contrato del Ave saudí. Dicha investigación se centra en delimitar o descartar la relevancia penal de los hechos que, además, tuvieron lugar en junio de 2014, fecha en la que el Rey Juan Carlos ya no estaba protegido, pues dejó de ser el Jefe de Estado y perdió la inviolabilidad.

«Esta investigación se centra, precisamente, en delimitar o descartar la relevancia penal de los hechos que ocurren con posterioridad al mes de junio de 2014, momento en que el rey emérito dejó de estar protegido por la inviolabilidad que el artículo 56.3 de la Constitución española reconoce al jefe del Estado. Resulta preciso, pues, la práctica de nuevas diligencias que afectan directamente al rey emérito, quien -como es sabido- se encuentra aforado ante la Sala Segunda del Tribunal Supremo», explica la Fiscalía en un comunicado.

REY JUAN CARLOS

La Fiscalía del Tribunal Supremo cree necesario practicar nueva diligencias y el fiscal encargado para ello será Juan Ignacio Campos, un asunto tremendamente complicado según ha revelado el Ministerio Público. «Dada la transcendencia institucional de esta investigación, se designa a quien dentro de la más alta categoría de la carrera fiscal, reúne una extraordinaria cualificación y experiencia. Además, estará auxiliado por un equipo conformado por tres fiscales del Tribunal Supremo, que asumirán la innegable complejidad técnica de estas diligencias de investigación», apuntan desde el Ministerio Público.

Esta investigación está centrada en la Fase II de la construcción de la línea del ferrocarril y, según consta en las grabaciones del comisario Villarejo, la amiga del Rey Juan Carlos, Corinna, aseguró que el monarca cobró comisiones por mediar en estas obras. Tanto es así que dio detalles sobre cantidades precisas: 80 millones de euros. Ella aseguró que Juan Carlos I pidió su parte a Juan Miguel Villar Mir, el que era presidente de OHL, que lideraba la UTE de empresas españolas para la construcción de este tren cuyo destino era La Meca.

Los movimientos de este dinero y otras supuestas comisiones revelan que se habrían producido tras su abdicación. De hecho, están a la espera de que Suiza remita a la Fiscalía Anticorrupción una comisión rogatoria que contendría más datos sobre los movimientos de fondos. Así las cosas, el Tribunal Supremo es quien se ocupa ahora de investigar si finalmente hubo delitos fiscales o de blanqueo de capitales o no y en qué medida estaría o no involucrado el rey Juan Carlos en todo este asunto.

La reacción de Felipe VI

El movimiento llega meses después de que el rey Felipe renunciarare y además le retirara su asignación anual. A mediados de marzo Felipe VI renunció «a cualquier activo, inversión o estructura financiera cuyo origen, características o finalidad puedan no estar en consonancia con la legalidad o con los criterios de rectitud e integridad que rigen su actividad institucional y privada y que deben informar la actividad de la Corona». Se trató, según explicó el monarca, de un ejercicio de responsabilidad que servía para velar por la dignidad de la institución.

Su comunicado llegó un día después de que el diario The Telegraph asegurara que Felipe VI era beneficiario de dos fundaciones llamadas «Zagatka» y «Lucum», ambas creadas por su padre. Estas estarían vinculadas a una donación de varios millones de euros procedentes de Arabia Saudí. Sobre la primera fundación, «Zagatka», el Rey afirmó que desconocía su existencia y su supuesta designación como beneficiario de la misma y especificó que en caso de ser cierta, renunciaba a la misma.

Por otro lado, sobre la Fundación ‘Lucum’, don Felipe admitió que tuvo conocimiento de la misma en marzo de 2019 y que un mes después, y a través de un despacho de abogados, dirigió una carta a su padre para renunciar a la misma. «Si fuera cierta su designación o la de la Princesa de Asturias como beneficiarios de la citada Fundación ‘Lucum’, dejara sin efecto tal designación, manifestando igualmente que no aceptaría participación o beneficio alguno en esa entidad» , rezó el comunicado. Con estas palabras se distanció de los negocios de su padre y dejó clara su posición, con la cual, según los expertos, «repudió a su padre». «Esto es lo más desagradable después de lo de Iñaki Urdangarin. Nadie pensaba que tendría que actuar de una manera tan rotunda contra él. Lo más duro ha sido repudiarle, pero tenía que proteger la institución», aseguró Jaime Peñafiel a este medio, dando su opinión sobre la renuncia a su herencia.