Una llama encendida, rosas blancas… Los Reyes y sus hijas han acudido al homenaje de Estado por las víctimas del coronavirus en una ceremonia celebrada en la plaza de la Armería de Madrid.


Los Reyes Felipe y Letizia junto a sus dos hijas, la Princesa Leonor y la Infanta Sofía, han presidido el solemne acto de homenaje de Estado a las víctimas de la pandemia del coronavirus y de reconocimiento a todos los sectores de la sociedad que han ayudado en esta situación de emergencia sanitaria. Una ceremonia sin precedentes que ha comenzado a las 9 en punto de la mañana, con una duración de 45 minutos, y que ha tenido lugar en la Plaza de la Armería frente al Palacio Real de Madrid.

La Familia Real al completo ha llegado al lugar hacia las nueve menos cuarto y ha sido recibida por el presidente Sánchez, para a continuación pasar a saludar a las autoridades presentes, entre ellos el director general de la Organización Mundial de la Salud y representantes europeos. Los Reyes y sus hijas lucían mascarillas negras de luto, aunque Doña Letizia esta vez ha optado el azul marino (un vestido de Carolina Herrera, con el que, por cierto, posó en las últimas fotos oficiales de la Familia Real).

Al acto han asistido alrededor de 400 invitados, con el presidente del Gobierno Pedro Sánchez a la cabeza. También han acudido los expresidentes del Gobierno José María Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy (solo ha faltado Felipe González), los presidentes de las 17 Comunidades Autonómas, y la plana mayor de los representantes políticos del país. Por supuesto, tampoco han faltado familiares de las víctimas y representantes de los diversos colectivos esenciales que han trabajado en la primera línea, desde el sanitario hasta la agricultura, el transporte y los cuerpos de seguridad.

Los asistentes se han sentado en círculos concéntricos en la plaza. La Familia Real ha ocupado su sitio en el primer anillo de sillas junto al resto de invitados, separados por la adecuada distancia de seguridad. En el centro se encontraba un pebetero, una llama como símbolo de las más de 28.400 personas fallecidas oficialmente a causa de la Covid-19.

La ceremonia ha estado conducida por la periodista de RTVE Ana Blanco y ha comenzado con la interpretación del Himno Nacional a cargo de la Orquesta y Coro de Radio Televisión Española. Después de la introducción en todos los idiomas nacionales, además del inglés y francés, han tomado la palabra dos familiares de víctimas: Hernando, hermano del periodista José María Calleja, y Aroa López, una enfermera del hospital Vall d’Hebrón de Barcelona.

A continuación se ha producido una emocionante ofrenda floral con rosas blancas, mientras se interpretaba la pieza ‘La canción del espíritu’ de Brahms. El Rey su hija, la Princesa de Asturias, han sido los primeros en depositar sus flores, seguidos del resto de invitados. Después el monarca ha pronunciado un discurso que ha iniciado con estas palabras: «Hoy es un día que conservaremos en nuestra memoria; un día que quedará grabado en nuestros corazones (…) Quiero recordar, en primer lugar, a los fallecidos; transmitir a sus familiares nuestro profundo pesar y consuelo más sincero; todo nuestro afecto y el abrazo más emocionado. No están solos en su dolor; es un dolor que compartimos; su duelo es el nuestro, que aquí se hace presente ante todos los españoles. Dolor y duelo en los que también todos nos reconocemos; unidos en los mismos principios universales de humanidad y de solidaridad».

La ceremonia ha finalizado con el poema «Silencio» de Octavio Paz en la voz del actor José Sacristán. «Desembocamos al silencio, en donde los silencios enmudecen», termina. Y con un respetuoso minuto de silencio y un largo aplauso se la ha puesto fin.