Que el Rey emérito es un apasionado de la tauromaquia es un hecho más que demostrado. Y otro es que su perfecta cómplice en este terreno (además de otros) es su hija mayor, la infanta Elena. Hay pocas plazas españolas en las que ambos no se hayan dejado ver. Este fin de semana tocó la de Valladolid.

Juntos en el tendido

Padre e hija acudieron en la tarde del domingo a la corrida con motivo de la festividad de San Pedro Regalado, en cuyo cartel figuraban Morante de la Puebla, José María Manzanares y Pablo Aguado.

Grandes cómplices

Sentados entre el público, el Rey Juan Carlos y la Infanta son uña y carne. La sintonía entre ellos es evidente y el tiempo que pasan juntos así lo atestigua. El día antes también les habíamos visto pasándose por la capilla ardiente de Alfredo Pérez Rubalcaba, instalada en el Congreso de los Diputados, si bien por separado.

Embajadores de la fiesta

La tarde tuvo un claro vencedor, Pablo Aguado, que venía de salir a hombros por la Puerta del Príncipe poco antes en Sevilla, acabó cortando cuatro orejas y repitió gesta también en Valladolid. Don Juan Carlos y Elena se han convertido en los mejores embajadores de la tauromaquia en nuestro país. No en vano, ya han recibido varios galardones por su apoyo a la llamada Fiesta Nacional.

Los toreros le dedicaron su faena al Rey Juan Carlos

Nobleza obliga y cada uno de los tres diestros dedicaron al monarca sus respectivos primeros toros. Un gesto que Don Juan Carlos agradeció con sumo gusto.

Recogiendo la montera

Ilustre espectador

Entre el público

La infanta Elena, la mejor’ reportera’

Es una costumbre de la Infanta retratar los mejores momentos de su vida. Ya sea con una cámara colgada al cuello o con un simple móvil. Una vez más, Doña Elena quiso llevarse varios recuerdos de una tarde de toros memorable.

Muy recuperado

El Rey emérito ha vivido un fin de semana muy intenso, en el que además de dar el pésame a la viuda de Rubalcaba, también asistió al tenis junto a su esposa, la Reina Sofía y a los toros. Aunque no se desprende de su bastón, lo cierto es que ha mejorado notablemente de sus problemas de movilidad, que sigue navegando en Sanxenxo y que apenas queda rastro ya de su reciente operación de una mancha en el rostro debido al exceso de sol.