La Reina Sofía sigue en Mallorca apurando sus últimos días de vacaciones. En el palacio de Marivent se quedó tras la marcha de los Reyes Felipe y Letizia y sus dos hijas tras una estancia de 11 días en los que se dedicaron fundamentalmente a actividades oficiales. No está sola, sino bien acompañada por su inseparable hermana, Irene de Grecia. Y además cuenta con algunos íntimos amigos, como el matrimonio de Tatiana Radziwill y el doctor Fruchaud. Pues bien, aunque este año la Reina apenas ha salido del palacio (contamos dos salidas por el centro de Palma), ahora hemos vuelto a verla y además al aire libre, en el mar.

Hace escasos días, Doña Sofía participó en un acto muy especial con el que también apoyaba una causa cercana a su corazón: la defensa del medioambiente. En calidad de presidenta de la Fundación que lleva su nombre, se subió a un barco para proceder a la liberación de una tortuga que ha permanecido en el centro de recuperación del Palma Aquarium. Ella misma ayudó a la liberación de este ejemplar desde la embarcación Falcao. Se trata de Hipatia, una tortuga de 46 kilos de peso, que fue rescatada en aguas de Porto Colom, el pasado 20 de julio.

El grupo Portixol ofreció su embarcación para proceder a devolver a Hipatia, lo más lejos posible de la costa, en mar abierto. A su llegada al centro de recuperación Hipatia presentaba lesiones en su caparazón a causa de un posible enmallamiento, estaba deshidratada y tenía problemas de flotación. Tras una exploración exhaustiva y la realización de pruebas diagnósticas en el Hospital Veterinari Aragó, ha permanecido bajo tratamiento veterinario en el centro de recuperación de Palma Aquarium hasta su completa recuperación. La Reina Sofía la acarició antes de despedirla en mar abierto…

La Reina Sofía vestía uno de sus habituales blusones estampados con unos pantalones blancos y menorquinas en los pies. Como curiosidad, una mini pinza recogía un mechón de su flequillo. Y por supuesto, siempre con mascarilla. Además se llevó consigo a varias personas en esta ‘excursión’ tan especial: a su hermana y al matrimonio Fruchaud. Con esto demuestran ser las personas más allegadas a ella en la isla balear, dignas de toda su confianza y con las que disfruta de su tiempo. Si en la primera salida ‘sorpresa’ de la Reina Sofía esta eligió las calles de Palma para ir a algunas tiendas con la princesa Irene (solo dos días después del histórico anuncio de su marido); en la segunda, de nuevo en el corazón de la capital palmesana, regresaba con Irene y con esta entrañable pareja. Los cuatro acabaron tomando cafés y refrescos en una terraza, a la vista de todo el mundo.

CONCIENCIADA CON EL MEDIOAMBIENTE

Esto último sucedió justo cuando la Familia Real ya había abandonado Mallorca. Este año no hemos podido ver a la emérita en público junto a sus nietas ni por supuesto con los Reyes. Muchas personas han echado en falta un poco más de presencia de la esposa del Rey Juan Carlos, ya que es una figura muy querida en la isla balear. Un cariño recíproco, pues Doña Sofía la ha convertido en su refugio favorito, donde no solo pasa el verano sino alguna que otra temporada más.

El hecho de que continúe en Mallorca es un buen indicativo. Las buenas temperaturas, la belleza del paisaje y el mar Mediterráneo son excelentes motivos para hacer de Marivent una segunda residencia. Si además puede realizar este tipo de actividades de corte ‘eco’, mucho mejor. La Reina Sofía es una reconocida amante de los animales, no solo a nivel personal sino también como parte de su agenda oficial. Todos recuerdan su tierna imagen con unos osos panda en el zoo de Madrid…

La situación del entorno marino de las Baleares le preocupa especialmente. En 2020  se han producido en su litoral un total de 65 varamientos de tortugas marinas, muchos de ellos provocados por los restos de basura marina, redes fantasmas y plásticos. En las instalaciones de Palma Aquarium permanecen unos 15 ejemplares de tortuga, que una vez rehabilitados también serán devueltos al mar como Hipatia. Doña Sofía es una excelente embajadora de esta causa.