El Rey Felipe tiene un pequeño despiste en la reapertura de la frontera entre España y Portugal al tender la mano al presidente Sánchez…


El Rey Felipe ha presidido esta mañana el solemne acto de reapertura de la frontera entre España y Portugal, al que han acudido las máximas autoridades de los dos países. Entre ellos no faltaba el presidente español, Pedro Sánchez, y el presidente de la República lusa, Marcelo Rebelo de Sousa, y su primer ministro, Antonio Costa. La ceremonia ha tenido lugar en las poblaciones de Badajoz y Elvas representando a cada Estado, ante la frontera natural del río Caya. Todo ha comenzado con puntualidad en la parte española, y en ese momento hemos sido testigos de un momento algo chocante a la llegada del monarca, donde ya le esperaba el presidente Sánchez, quien iba a recibirle como manda el protocolo.

UN SALUDO FRUSTRADO

Don Felipe se ha bajado de su coche oficial y se ha dirigido hasta el político, que permanecía de pie con las manos unidas en la espalda. En un gesto reflejo, el Rey le ha tendido su mano para saludarle, pero el presidente se ha echado un poco atrás y le ha recordado que no podían hacerlo, algo que inmediatamente el primero ha recordado. Un instante no exento de cierto humor, pues está ocurriendo más de una vez en muchas situaciones.

El hecho es que los dos han protagonizado lo que popularmente se conoce como «una cobra», es decir, cuando uno hace un movimiento y no recibe respuesta en el interlocutor… provocando un momento incómodo que se trata de disimular. En todo caso, se ha quedado en la mera anécdota. A continuación, el Jefe del Estado y el presidente han proseguido caminando y charlando con naturalidad para llevar a cabo la ceremonia.

Su encuentro con el presidente y el primer ministro portugueses ha seguido la misma tónica. Todos llevaban la obligatoria mascarilla y se han saludado de palabra, pero no con apretones de manos. Después el acto ha empezado según el programa previsto. Tras escuchar los respectivos himnos nacionales, guardando las distancias, los cuatro han dado un breve paseo por Badajoz, delante del museo Arqueológico, y han estado en una recepción. Posteriormente se han trasladado a la «raya» portuguesa, donde tienen previsto almorzar.

La relación entre el Rey Felipe VI y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, continúa por la senda de la cordialidad. Durante esta pandemia ambos han tenido ocasión de hablar a menudo y mantener algunos encuentros cara a cara en La Zarzuela para estar al día de la situación dentro de la declaración del Estado de Alarma. Una vez concluido este, tras casi 100 días de confinamiento, sus agendas están retomando poco a poco la normalidad.

Hay que recordar que los Reyes Felipe y Letizia se encuentran ahora mismo realizando una serie de viajes por toda España que les ocupará hasta fin de mes. La gira comenzó el pasado 23 de junio en Canarias, continuó en Mallorca y el pasado lunes en Sevillla y Córdoba. Mañana, 2 de julio, visitarán Cuenca, y el viernes 3 de julio estarán en Benidorm y Valencia. En todos estos viajes los Reyes a menudo tienen que lidiar con la intención de muchas personas de saludarles y hacerse ‘selfies’, y hasta el propio Don Felipe ha tenido que parar a alguna y recomendar saludar con el codo. Hoy con Pedro Sánchez ha sido él mismo el que ha tenido un pequeño despiste.

Al fin se podrá circular libremente con nuestros vecinos, lo que dados nuestros estrechos lazos es una excelente noticia, aunque llegue diez días después respecto a la apertura con el resto de países de la Unión Europea. La frontera luso-española, la más larga de Europa con unos 1.200 kilómetros, estaba cerrada desde el pasado 17 de marzo como medida de precaución ante la propagación del coronavirus. Desde entonces solo se permitía el acceso por nueve puntos establecidos, a nacionales y residentes del país de destino, transporte de mercancías y trabajadores transfronterizos. Esta reapertura del paso coincide con un importante rebrote en la región de Lisboa y Valle del Tajo, donde se han sometido a nuevas restricciones.

También llega justo cuando la Unión Europea abre sus fronteras a 14 países considerados «seguros», que son Argelia, Australia, Canadá, Georgia, Japón, Montenegro, Marruecos, Nueva Zelanda, Ruanda, Serbia, Corea del Sur, Tailandia, Túnez y Uruguay. También desde Andorra, Mónaco, San Marino y El Vaticano, que tienen consideración como «residentes de la UE» . Una lista que se revisará cada dos semanas y que, de momento, deja fuera a importantes países con muchos visitantes para España como son Estados Unidos, Rusia y Brasil.