Harry y Meghan sufren otro retraso en el lanzamiento de su proyecto benéfico Archewell por irregularidades en la documentación requerida por las autoridades.


Desde que el pasado 1 de abril el príncipe Harry de Inglaterra y Meghan Markle iniciaran una nueva vida al margen de la realeza británica, la pareja ha procurado enfocar sus pasos hacia un futuro laboral y personal dentro del ámbito de la beneficiencia. Para ello anunciaron el lanzamiento de una nueva fundación llamada Archewell, con la que abordar todas las causas que les interesan. Como toda empresa que se inicia se necesitan una serie de requisitos administrativos para que todo sea legal, y a ello se pusieron los duques de Sussex. Sin embargo, ahora acaban de conocer que su solicitud de registro de la mismo ha sido denegado por la autoridad pertinente. ¿Los motivos? La solicitud está «sin firmar y es demasiado vaga» y ya han sido avisados por el encargado de la patente con una «notificación de irregularidad».

Según publica el diario The Sun, Harry y Meghan presentaron el registro de esta nueva marca ante la United States Patent and Trademark Office (USPTO) el pasado 3 de marzo, a través de su despacho de abogados, Cobblestone Lane LLC. Pero se olvidaron de cosas esenciales como firmar adecuadamente la documentación y no pagar las correspondientes cuotas. El informe de la oficina de patentes estadounidense, al que el periódico ha tenido acceso, fue desfavorable por encontrar estos papeles demasiado «imprecisos«. Incluso describe el hecho de que la imagen de la marca Archewell no indique su apariencia, sin una tipografía, tamaño ni fondo y color especial. Y así se lo han comunicado a la pareja.

Tal y como consta en la revisión efectuada por el examinador, «el texto habla de una web con contenidos relacionados con la filantropía, las donaciones de dinero, voluntariado y oportunidades laborales, en la Clase Internacional 35 también es demasiado indefinido y amplio y debe aclararse para especificar la naturaleza del contenido proporcionado». Y añade que «la solicitud no estaba firmada, lo que hace que no se verifique correctamente».

Los duques pusieron ese nombre a su fundación derivada de la palabra «Arche», que significa «fuente» en griego, y que además esta fue la inspiración para llamar así a su hijo, Archie Harrison, quien cumplió un añito el pasado 6 de mayo.

El pasado 2 de junio la oficina envió el resultado al príncipe y su esposa y, por ahora, deja en el aire la legalización de la Fundación Archewell hasta que realicen los necesarios ajustes. Además, el matrimonio tendrá que pagar unas tasas adicionales para que puedan procesar su documentación. Una vez que arreglen todo esto, Archewell es la organización que sustituirá a la primera marca lanzada por los duques, aquella famosa Sussex Royal, que pasó a mejor vida después de que ambos renunciaran a su estatus en la primera línea de la Corona británica. Recordemos que la reina Isabel les reconvino por el uso del término «Royal», real, ya que no debían asociar la realeza a lo que a partir de su «divorcio» iba a ser una empresa privada.

Meghan Markle príncipe Harry

Ese matiz no fue demasiado bien acogido por los duques de Sussex, quien en un comunicado llegaron a afirmar que prescindirían de dicho nombre, pero que lo hacían de forma voluntaria y no por obligación, puesto que la soberana no tenía jurisdicción en el resto del mundo aparte de Reino Unido. Las críticas por su arrogancia no tardaron en dispararse llevando casi a los infiernos la popularidad de las antes adorada pareja.

Desde entonces Harry y Meghan han mantenido un bajo perfil muy conveniente, que se ha visto ayudado por las medidas de confinamiento derivadas de la pandemia mundial del coronavirus. Apenas han sido vistos en público, salvo para acudir a ayudar a una ong de reparto de comidas a domicilio a personas vulnerables. Y poco más. Entretanto, el príncipe, su esposa y el hijo de ambos han estado muy ocupados con su mudanza. Desde su residencia alquilada en Canadá hasta su nueva casa en la soleada California.

La familia ha decidido asentarse en Los Ángeles, ciudad natal de la exactriz y donde vive su madre, Doria Ragland. Han elegido una espectacular mansión situada en las exclusivas colinas de Beverly Hills, valorada en unos 18 millones de euros, que pertenece al actor, director y productor de cine Tyler Perry. Sin duda, el lugar perfecto para empezar de nuevo. Tal y como el príncipe Harry manifestó, su intención con Archewell es «hacer algo con significado, algo que importe» y que la pondrían en marcha «en el tiempo correcto». Por ahora, tendrán que esperar un poco más…