Meghan Markle se cobra una nueva víctima: su asistente dimite

Un guardaespaldas, una secretaría y dos asistentes... Todos ellos han abandonado su puesto de trabajo. Meghan Markle ha perdido ya a cuatro trabajadores

Algo pasa en torno a Meghan Markle porque muchos de sus trabajadores dimiten sin explicación alguna. De hecho, ya son cuatro las personas que trabajaban para ella que han dejado sus puestos de trabajo. La última: su asistenta, Amy Pickerill. Cuando la duquesa de Sussex está a punto de dar a luz, recibe esta fatídica noticia.

Meghan Markle se queda sin asistente en un momento tan delicado

Aún así, la asistenta ha confirmado que esperará hasta que Meghan Markle de a luz y se instalen en su nuevo hogar. Y es que los duques de Sussex abandonaran Kensignton para poner rumbo a Frogmore Cottage, ubicado en los terrenos de Windsor. Allí comenzarán su nueva vida junto a su pequeño, que queda menos de un mes para que nazca. La asistenta ha dicho que se esperara a que todos estén totalmente instalados antes de marcharse al extranjero.

Pero no es la primera persona que abandona a Meghan Markle desde que se convirtiera en miembro de la Familia Real. El primero en abandonar su puesto su secretaria, Samantha Cohen, que dejó su cargo tras 17 años trabajando para la Familia Real inglesa. Posteriormente, se efectuó la salida de su asistente personal, Melissa Touabti, también tras seis meses en el puesto.

Ya son cuatro los trabajadores que han dejado su puesto

Y a principios de este año, sin ir más lejos, fue su guardaespaldas el último en abandonar su puesto de trabajo. También lo hizo de forma repentina y después de solo seis meses en el cargo. Según el mismo (de quien se desconoce la identidad por motivos de seguridad) explicó que la toma de esta decisión había llegado por «motivos personales».

Como es habitual, desde el Palacio de Kensington no han querido comunicar nada al respecto. Los motivos del abandono continuo de los trabajadores que están junto a Meghan Markle podría ser que la duquesa de Sussex todavía no se ha acostumbrado a las reglas tan estrictas impuestas por la Familia Real británica.