La duquesa Kate Middleton es uno de los miembros más queridos de la realeza británica. Su trabajo para la Corona es intachable, lo que unido a su estilo la convierten en un personaje muy seguido. Su último éxito en este terreno es un traje de chaqueta y pantalón rosa que ha enamorado a todo el mundo… Eso sí, no es para todos los bolsillos. Lo que intuimos es que, sin duda, entraría dentro de los gustos de nuestra Reina Letizia.

kate middleton
Gtres.

Se trata de un modelo de Alexander McQueen, una de sus firmas fetiche (de hecho, es la que vistió para su boda con el príncipe Guillermo) y ronda los más de 2.400 euros de precio. Su color, un rosa bebé, resalta el color de piel y resulta de lo más favorecedor para la temporada de primavera-verano. El sutil entallado de la blazer y el tiro alto del pantalón revelan la magnífica silueta de Kate.

kate middleton
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Una vez más tenemos que hablar de otro triunfo de moda para la duquesa de Cambridge. Y eso que todavía tenemos en mente sus excelentes estilismos para el Jubileo de Platino de la reina Isabel II o, más recientemente, para la investidura de Camilla de Cornualles como Dama de la Orden de la Jarretera.

Aunque no es tan fácil reinventar el estilo ‘working’, lo que comúnmente se conoce como de oficina, en este caso Kate Middleton lo ha logrado apostando simplemente por el color más dulce del Pantone.

La duquesa ha presidido una mesa redonda sobre salud mental infantil en la Royal Institution, una cita para la que la etiqueta de vestimenta no debía ser demasiado apabullante. Tirando por el rosa ha conseguido restar dureza a un conjunto que, en un color más serio, hubiera tenido un sentido completamente distinto y menos positivo.

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Nos imaginamos a la Reina Letizia echando un vistazo a este traje con un signo de aprobación. Sin ir más lejos, hace solo unos días la consorte presidía una audiencia en La Zarzuela con un look de traje de chaqueta negro, muy bonito, pero demasiado abrigado para estas fechas. La agenda oficial de las ‘royals’ incluye un buen número de compromisos con reuniones de trabajo para las que un traje así es un verdadero comodín. Todo ello mientras los duques de Cambridge preparan la mudanza con sus tres hijos para dejar Londres e instalarse en Windsor.