"Espero que en los próximos años, todos podamos sentirnos orgullosos de cómo respondimos ante este desafío", ha manifestado.


El mundo entero se encuentra sumido en una importante crisis sanitaria con motivo del temido coronavirus. La reina Isabel II ha querido mandar un mensaje de ánimo a sus compatriotas que ha sido televisado. Un hecho totalmente insólito ya que tan solo se dirige a la nación en Navidad. Solo ha roto esta costumbre en cuatro ocasiones: durante la Guerra del Golfo, cuando murió Diana de Gales, con motivo de la conmemoración de sus 75 años de reinado y cuando falleció su madre.

La monarca, de 93 años, ha apelado a la disciplina y al orgullo del pueblo británico a la hora de hacer frente a la crisis del coronavirus. «Espero que en los próximos años, todos podamos sentirnos orgullosos de cómo respondimos ante este desafío. Todo para que los que vengan después de nosotros puedan hablar de lo fuerte que fue esta generación. Con todos los atributos que caracteriza al país: disciplina, tranquilos rasgos resolutivos, el buen humor y compañerismo». El mensaje ha sido grabado en el castillo de Windsor donde permanece confinada junto a su marido, el duque de Edimburgo. Se han seguido unas estrictas medidas de seguridad que establece el protocolo sanitario, y tan solo ha sido grabado por un cámara de la BBC.

«Nos volveremos a ver»

La monarca ha ofrecido este mensaje, que ha sido seguido con gran interés por millones de británicos, desde el Salón Blanco del castillo de Windsor. Ha hablado de un tiempo de desafíos «cada vez mayores». Añade que la vida de «nuestro país se ha visto alterada, que ha traído dolor a algunos, dificultades financieras a muchos y enormes retos para el día a día de todos nosotros”. En el discurso, de carácter conmovedor, apelaba a una lucha común: «Si permanecemos unidos y decididos, lo superaremos». Además, ha invocado el espíritu de la Segunda Guerra Mundial, repitiendo unas célebres palabras de la vocalista inglesa Vera Lynn: «Nos volveremos a ver». 

Asimismo ha tenido una mención especial con el personal sanitario y con todos los trabajadores que se encuentran en la primera línea de esta lucha. «Estoy segura de que la nación se unirá a mí para decirles que apreciamos lo que hacen y que cada hora de su duro trabajo nos acerca a volver a tiempos mejores». Indicaba que el país se une para «aplaudirles» cada día y los trabajadores esenciales «serán recordados como una expresión de nuestro espíritu nacional, y su símbolo serán los arco iris dibujados por niños». 

También ha agradecido la colaboración ciudadana que continúa confinada en sus casas para evitar la propagación del virus. Ha concluido el histórico discurso señalando que el país no está solo en esta amenaza «tan indiscriminada y sin precedentes, sino que la unidad ayudará al mundo a luchar contra un enemigo común». Añadía que se suman a todas las naciones del mundo «en un esfuerzo común, utilizando los grandes avances de la ciencia y nuestra compasión instintiva para sanar. Tendremos éxito, y ese éxito nos pertenecerá a todos».

Los medios británicos han hecho hincapié en el carácter histórico del discurso y han visto una similitud con el que dio su padre, el rey Jorge VI, en la radio en septiembre de 1939 con motivo de la Segunda Guerra Mundial. Fuentes de palacio señalan que ha sido escrito personalmente por la monarca con la ayuda de su personal, entre ellos, su secretario Edward Young. En el mismo ha querido reflejar su experiencia en «tiempos difíciles» y las expectativas para el futuro. Como estilismo ha elegido un vestido de color verde esmeralda que ha combinado con una collar de perlas y un broche de diamantes y turquesas. 

La Corona británica, afectada por el coronavirus

La realeza británica ha sufrido los estragos del virus. El príncipe Carlos daba positivo hace unas semanas después de que los medios del país especulasen con un posible contagio tras un encuentro con el príncipe Alberto de Mónaco. Finalmente, se ha recuperado de la afección, hace unos días fuentes oficiales afirmaban que salía de sus aislamiento y que tenía buena salud.

El suegro de Eugenia de York, George Brooksbank, de 71 años, también está contagiado por covid-19. Ha sido ingresado en la UCI en «estado grave, pero estable». Su mujer, también presenta el virus, pero permanece guardando la cuarentena en su residencia familiar. En Reino Unido hay al menos 40.000 personas afectadas, entre ellas, el primer ministro Boris Johnson. La última jornada deja 621 muertos y la cifra total de fallecidos se acerca a los 5.000.