El príncipe Andrés está cosechando muchos titulares en las últimas semanas, después de que su nombre se relacionase con una trama de abuso a menores conocido como el ‘caso Epstein’, protagonizado por uno de sus mejores amigos. El hijo de la reina Isabel II ha tratado por todos los medios de desvincularse de la polémica, incluso dando la cara en televisión concediendo una entrevista en exclusiva. Entrevista, por cierto, que precipitó aún más su caída a los infiernos, provocando su desvinculación con la Familia Real británica y el escarnio público.

Sin embargo, sus problemas crecen y el príncipe Andrés ahora hace frente a un nuevo escándalo, esta vez financiero, tal y como publica ‘Mail on Sunday’. Este diario británico ha publicado el contenido de unos correos electrónicos, en los que se lee cómo supuestamente promovía un banco con sede en Luxemburgo exclusivo para millonarios, mientras viajaba por cuestiones oficiales de la corona. Es decir, a la vez que realizaba trabajos comerciales de representación de la familia real, también hacía supuestamente transacciones privadas con el empresario David Rowland, con la finalidad de ayudar al banco a extender su liderazgo.

Otras cuestiones a las que el príncipe Andrés debe hacer frente es a la acusación de haber mostrado información sensible de carácter gubernamental a Rowland. Documentación que jamás debería filtrarse y que, según el citado medio, le beneficiaría personalmente al tener participaciones financieras en el citado banco de la familia Rowland, que aprovechaba esta información para tomar decisiones empresariales muy jugosas. Así se desvela por el cruce de correos entre el hijo de Isabel II y miembros de la familia.

La extraña reacción de Isabel II tras el hundimiento de su hijo, el príncipe Andrés

Pero, es más, porque también se habla de la existencia de una empresa con sede en las Islas Vírgenes Británicas de la que él tiene el 40% de la propiedad. Eso sí, esta empresa se disolvió el pasado mes de marzo. Cuestiones que han despertado las sospechas de los medios de comunicación, al no tener constancia de estas actividades por parte del exmarido de Sarah Ferguson. Con ello, se denuncia que el príncipe Andrés ha aprovechado su privilegiada condición como miembro de la familia real para beneficiarse supuestamente en sus transacciones financieras privadas.