Camilla de Cornualles, la esposa del príncipe Carlos de Inglaterra, nos sigue sorprendiendo: a sus 72 años baila para no agarrotarse y mantenerse activa.


Camilla is back! Para muchos ha sido la mujer más odiada de Reino Unido durante décadas. Su relación con el príncipe Carlos de Inglaterra, antes y durante el matrimonio de este con Diana de Gales, sembró una semilla de la que era difícil que germinasen buenos sentimientos. Ella era la otra, la amante, la mujer que hacía sufrir lo indecible a la adorada ‘princesa del pueblo’. Mientras esta era dulce bella y compasiva, Camilla mostraba su dentadura imperfecta y su estilo algo anticuado… Sin embargo, el heredero británico solo tenía ojos para ella.

La vida, el destino, la trágica muerte de Lady Di... lo que fuera, hizo que se volvieran a juntar y, pese a todos los impedimentos y trabas de todo tipo, empezando por la oposición de la reina Isabel, ya no se han separado más. La pareja acaba de celebrar su 15 aniversario de boda y se muestra tan enamorada como al principio. Pero lo mejor de todo es el giro inesperado que ha dado este cuento en el que ella era la malvada madrastra: ahora parece que todos la aceptan, la respetan e incluso admiran. ¿Cómo ha logrado hacerlo?

Cuando el príncipe Carlos y Camilla Shand, su apellido de soltera, se conocieron en un club de polo en 1972, pocos podían sospechar que allí se estaba fraguando una de las grandes historias de amor de la realeza. Vivieron un fugaz romance, pero ella estaba prometida con el mayor Andrew Parker Bowles… y la indecisión de Carlos hizo que ella tomara la delantera casándose con aquel. Tuvieron dos hijos, Tom y Laura, pero no fue un matrimonio feliz debido a las infidelidades de él… y a que Camilla también volvió a acercarse al heredero.

En 1992 el príncipe se separó de Diana (el divorcio llegaría en 1996); en 1995 lo hizo Camilla; en 1997 murió la ya exmujer de Carlos… Nada impedía ya su amor, salvo las miradas airadas del resto del mundo. Pero poco a poco desde Buckingham fueron logrando encajar esa pieza discordante que suponía Camilla. El 9 de abril de 2005, después de más de 30 años de romance, Carlos y Camilla celebraban su boda en Windsor. Aunque todavía quedaba mucho trabajo por hacer. Que su unión se hubiera consumado oficialmente no significaba que le tendieran una alfombra roja…

Convertida ya en duquesa de Cornualles y de Rothesay, la actitud de Camilla fue de lo más inteligente. Despacio, sin estridencias, discreta y amable, sin aparentes rencores, acabó ganándose a sus detractores. Siempre al lado del príncipe Carlos, sin intentar sobresalir, en un segundo plano. Hasta su suegra parece encantada con ella. Y una gran parte de los ciudadanos británicos, que ya han enjugado sus lágrimas por Diana, reconocen en ella un valor aparte.

Camilla lleva a cabo una importante labor pública como patrona de diferentes organizaciones. Sobre todo está volcada en el apoyo a los mayores, a través de la fundación Silver Line, pero también apoya iniciativas de danza, ballet y música, fomenta la lectura y se la nota en su salsa cuando se encuentra de viaje con su marido por alguno de los países exóticos que conforman la Commonwealth.

Camilla está viviendo una segunda juventud, sí. A sus 72 años (uno más que Carlos), la duquesa se encuentra en forma, más delgada y con un estilo juvenil en el que abundan los vaqueros. Apartada estos días junto a Carlos en su residencia de Birkhall (Escocia), se siente a gusto en el campo, rodeada de sus perros y en contacto con la naturaleza. También aprovecha para cultivar otras aficiones. por ejemplo, ahora acaba de conocerse que ha estado tomando clases de baile semanales en secreto durante el último año y medio. Así lo ha reconocido durante una videoconferencia mantenida con motivo del Día Internacional de la Danza. No dudamos de que practican juntos. Es solo una más de las sorpresas que encierra Camilla, quien, finalmente, ha ganado.