La princesa Ana de Inglaterra sigue el ejemplo de su madre, la reina Isabel, y también reaparece en medio del duelo por el duque de Edimburgo.


De los cuatro hijos de la reina Isabel y Felipe de Edimburgo, quizás es Ana de Inglaterra la más parecida a su padre. La Princesa Real (su título) siempre tuvo en su progenitor una guía a la que seguir y admirar, y aunque estos días llora su muerte, también ha querido sacar fuerzas de flaqueza para cumplir con sus obligaciones. Como seguramente él hubiera querido.

Al igual que hizo su madre el día anterior, la princesa Ana ha interrumpido su duelo para volver al trabajo. Tenía un compromiso fijado en su agenda con anterioridad, y no quiso faltar a su palabra. Además tenía que ver con una de las pasiones del duque, el mar, que ella misma heredó.

Gtres.

Con pantalones, chaquetón marinero, pañuelo al cuello y gafas de sol, la princesa Ana visitó las instalaciones del Royal Yacht Squadron en la isla de Wight. Un exclusivo club náutico privado del que su padre fue miembro destacado desde 1947. Ana fue recibida por sus responsables, con los que recordó con emoción cómo aprendió a navegar con su padre y más tarde acudiendo a eventos marineros con él. Aunque lucía gafas, la princesa también se las quitó en varios momentos y mostró sus ojos llorosos.

Royal UK.

Hace unos días la segunda de los cuatro hijos de la soberana británica, de 70 años, publicaba un bonito mensaje dedicado a su padre: «Sabes que (tarde o temprano) va a ocurrir, pero nunca estás realmente preparada. Mi padre ha sido mi maestro, mi apoyo y mi crítico, pero sobre todo es su ejemplo de una vida plena y de servicio público lo que más querría emular. Él tenía la capacidad para tratar a cada persona como individuos con plenos derechos y habilidades propias. Es un honor y un privilegio que me hayan pedido que siga sus pasos en muchas de las organizaciones en las que estuvo involucrado».

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Por último, la princesa Ana agradecía los mensajes de cariño procedentes de todas aquellas personas con las que el duque de Edimburgo se cruzó en su vida, concluyendo: «Lo echaremos de menos, pero deja un legado que puede inspirarnos a todos».

Pese a su contenida emoción, la princesa Ana mostró también su propio estoicismo (el mismo que ha alabado su hermano el príncipe Andrés en la reina Isabel). Reaparecía en uno de los momentos más difíciles para ella, pero inspirada precisamente por el ejemplo paterno, de quien ha tomado el testigo de muchas de sus organizaciones y funciones. No en vano, ella es la ‘royal’ británica más trabajadora, la que suma más actos oficiales a lo largo del año.