A diferencia de sus primos Andrea, Pierre y Carlota Casiraghi, los hijos de su tía Carolina, pocas veces ha estado Luis expuesto al asedio de los medios, si exceptuamos su participación siendo un niño junto con su padre y su hermana Paulina en el reality show La Ferme Célébrités, en 2005. Ahora, Estefanía, una madre orgullosa, presenta en sociedad con todos los honores a Luis Ducruet Grimaldi, séptimo en la linea de sucesión al trono de Mónaco, aunque no ostente título nobiliario alguno.

Estefanía departió con el mítico Pelé. El delantero brasileño es uno de los ídolos de su hijo Luis, que juega habitualmente al fútbol.

La época de alocada juventud de la princesa, reina de titulares en la prensa europea en los 80 y 90, ya está superada y, hoy, Estefanía es una mujer con la cabeza muy asentada a sus 47 años que vive volcada en las causas sociales, tarea que compagina con sus responsabilidades al frente de un ala de la familia Grimaldi que, en la última década, se ha dejado ver poco en público en actividades festivas o polémicas… Circunstancia esta que ha hecho especialmente atractiva la presencia de la princesa, del brazo de su hijo Luis, en esta fiesta del Pie de Oro. La familia que gobierna en Mónaco cuenta con una emergente nueva estrella: Luis Ducruet Grimaldi, el hombre de la vida de Estefanía, con el que la princesa se muestra dispuesta a compartir tareas de representación.