El pasado 22 de octubre tuvo lugar la solemne ceremonia de Entronización de Naruhito como emperador de Japón. A su lado, su esposa, la princesa Masako, cumplió con todos los rituales como emperatriz consorte, ese día y los sucesivos, en los que la pareja no ha parado de presidir diferentes audiencias y banquetes con las autoridades locales e internacionales. Hace unos años hubiera sido imposible esta «exposición» pública por parte de Masako, quien lleva años padeciendo los efectos de una depresión. Las pruebas de su mejoría son evidentes. El último gran acto oficial con motivo de su proclamación fue la procesión imperial en coche descubierto por las calles de Tokio, que se retrasó hasta el domingo 10 de noviembre. De esta manera, Naruhito y Masako también compartieron con su pueblo las felicitaciones por su ascenso al Trono del Crisantemo.

12La pareja imperial

11Junto al heredero, su hermano

10Sin su hija Aiko

9Desfile por las calles de Tokio

8El entusiasmo de los japoneses

726 años de matrimonio

6Masako, siempre de blanco

5Al borde de las lágrimas

4La «princesa triste»

3Saludando al pueblo

2Las felicitaciones de su pueblo

1Una nueva era imperial