Los Reyes presiden la recepción al Cuerpo Diplomático en una ceremonia marcada por la seguridad sanitaria. Letizia no falla de largo (aunque repite) en su segunda gran cita del año.


¡Volvemos al Palacio Real! Nuestra alegría viene dada por la escasez últimamente de grandes eventos, aunque en realidad ya tuvimos ocasión de ‘pisar’ tan maravilloso lugar con motivo de la Pascua Militar, el pasado 5 de enero. El caso es que hoy regresamos (como si fuera Manderley), pero eso sí, bien lejos del fuego y preparados para disfrutar de la recepción al Cuerpo Diplomático acreditado en España.

Un acto de gala que cada año hace que nos reencontremos con el mundo entero en un salón (como quien dice), con gentes venidas de todas partes, presumiendo de lenguas y colores distintos… Este año la ceremonia ha sido muy distinta a causa de la pandemia, con solo algo más de un centenar de invitados y sujetos a estrictas medidas de seguridad sanitarias. En cuanto a la etiqueta, ya sabemos que mandan los tiros largos para las damas, y en eso nunca falla la Reina Letizia.

Esta es la segunda gran cita del año para la Reina, quien en la edición de 2020 optó por ‘reciclar’ un vestido de terciopelo azul de Felipe Varela (que había llevado en la Pascua Militar de 2018). Hoy ha tirado de nuevo por lo conocido (para no defraudar a sus últimas costumbres) y ha recuperado el vestido-abrigo azul que estrenó en la Pascua Militar del año pasado. Un diseño ‘misterioso’ cerrado con un botón joya (y vertiginosa abertura) que resulta elegante y perfecto. Y aunque repita, lo que no nos gusta tanto, tampoco le podemos poner pegas.

EFE.

Letizia se ha peinado con un sencillo moñito alto y como joyas importantes ha lucido unos pendientes largos florales de brillantes, que también pertenecen a firma desconocida para nosotros y que hacía tiempo que no salían a relucir fuera del joyero. Por otro lado, su anillo dorado de Karen Hallam continúa ahí, así que todo bien.

EFE.

GRANDES MEDIDAS DE SEGURIDAD

Todos los invitados han tenido que pasar por un control de temperatura en los puntos de acceso, además del uso obligatorio de gel hidroalcohólico en los accesos y zonas de paso, llevar la mascarilla todo el tiempo dentro del Palacio Real y, por supuesto, siempre respetando la distancia de seguridad. En la cita se ha excluido a los cónyuges de los asistentes, quienes han estado distribuidos en diferentes salones del Palacio Real (con pantallas para seguir la ceremonia) y situados en el lugar exacto donde indicaban unas etiquetas adhesivas. Todo ello destinado a evitar cualquier contacto físico. En el habitual saludo inicial a los Reyes evidentemente se ha declinado estrechar las manos, limitándose a un gesto de reconocimiento. Los Reyes asentían con la cabeza ante cada invitado. Por último, también se ha suprimido la recepción posterior al acto de los Reyes con sus invitados.

Casa de S.M. el Rey.

Antes de pasar al Salón del Trono, los Reyes Felipe y Letizia han tenido unos segundos a solas, en los que les hemos visto charlar relajadamente hasta que el Jefe de Protocolo les ha dado paso. Allí les esperaban todos los embajadores y autoridades presentes, entre ellos el presidente del Gobierno, perfectamente colocados (y separados). La distancia se ha impuesto, aunque no ha faltado cercanía. El monarca, vestido con clásico chaqué, ha empezado su discurso recordando la difícil situación por la pandemia y trasladando su afecto por las víctimas y sus familias. Por cierto, Don Felipe ha carraspeado en varias ocasiones. Cosas del invierno.

Casa de S.M. el Rey.