¡Felicidades! Vaya por delante. Este 15 de septiembre está marcado bien en rojo (su rojo fetiche) para la Reina Letizia, quien sopla las 50 velas de la tarta por su cumpleaños. Una edad redonda que bien merece un amplio repaso por nuestra parte. Y es que su vestidor también refleja su evolución: ella fue una princesa demasiado clásica, pero ahora es una reina empoderada. Y la mayor embajadora de nuestra moda en el mundo.

reina letizia
Gtres.

Hubo un tiempo en el que Letizia creía que podía con todo: adaptarse a la vida de la realeza tras dejar su profesión de periodista, ocuparse de sus nuevas tareas en la agenda oficial y, además, estar siempre perfecta. No lo conseguía, claro está. Esa presión terminó por pagarla. Después de su boda, aquel 22 de mayo de 2004, Letizia en cierto modo fue silenciada, ‘domesticada’.

Aquella mujer cuyo desparpajo sorprendió en el día de su pedida en El Pardo parecía ir desvaneciéndose poco a poco. Su extrema delgadez llegó a preocupar. En cuestiones de moda tampoco brillaba. Eran los días en los que Felipe Varela copaba su armario ejerciendo de ‘modisto de cabecera’. Salvo los impactos iniciales (pisando fuerte de rojo con un mítico Lorenzo Caprile en la boda de Federico y Mary de Dinamarca), Letizia no encontraba su estilo. Sosa, un poco señora… A las pruebas nos remitimos. ¿Alquien entiende estas faldas? ¿Este todo?

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Archivo Semana.

Unos años después comenzó su particular metamorfosis, por dentro y por fuera. Lo más visible fue su operación de nariz, en julio de 2008. Pero el cambio de perfil fue solo el comienzo de una sucesión de retoques estéticos que han transformado su rostro con mano sabia y armoniosa. Llega a los 50 estupenda, saludable y en forma.

También ha aprendido a utilizar la moda a su favor. En vista de que no solo se hablará de su trabajo, sino también de su aspecto (por mucho que le moleste), ahora sus looks son otra de sus armas de comunicación. Solidaria con una blusa ucraniana o con un vestido confeccionado por exprostitutas.

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Robert Smith.

Si es para ‘vender’ la moda española, mucho mejor. Después de dejar atrás a Felipe Varela (aunque aún le sigue haciendo algunos trajes para ocasiones importantes), la Reina Letizia ha ido introduciendo a Hugo Boss, Carolina Herrera, Nina Ricci, Armani, Ferragamo… y todas las marcas asequibles del mercado (Zara, Mango, Massimo Dutti, Sfera, Uterqüe…).

Además de los diseñadores españoles más consagrados (Adolfo Domínguez, Roberto Torretta, Pertegaz, etc), también ha apostado por firmas más pequeñas y locales de diseño nacional, a las que ha dado una visibilidad que valdría millones en publicidad. El «efecto Letizia» no tiene nada de frívolo.

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Robert Smith.

En 2015 Letizia decidió contratar a una estilista personal, Eva Fernández, y su influencia ha obrado maravillas. Una profesional a la que conoció en un showroom y que ahora guarda todos los secretos de ese armario al que nos encantaría asomarnos. Pero no solo de tendencias vive la Reina.

En el pasado quizás estuvo demasiado pendiente de ‘lo último de lo último’. Ahora se ha serenado y, a nuestro juicio, ha encontrado un hueco más propio. Tiene vestidos de más de 2.000 euros, pero también de 30 euros. ¡Cualquiera puede vestir como una reina! Esto tiene su contrapartida (como cuando el pasado mayo coincidió con otra invitada luciendo el mismo vestido bicolor en blanco y negro de Mango).

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Robert Smith.

Por si fuera poco, rebusca en el fondo de armario de su suegra, la Reina Sofía, de la que ya lucido varios vestidos vintage; y ahora hasta toma prestada ropa de su hija mayor, la Princesa Leonor. Ayer mismo se ponía una romántica blusa de la heredera

Aparte de esto, la Reina Letizia ha tomado más riesgos, se ha atrevido, a veces lo ha pagado caro, pero defiende sus estilismos como nadie. Se lo cree. Cuando va con shorts por Mallorca o cuando se pone las grandes tiaras en los banquetes de palacio. Hasta dejarse las canas es una elección que marca la diferencia…