El regreso de los legendarios brazos de Letizia

¿Qué tal todos? Aquí estamos de nuevo, y hoy nos toca entrega de premios literarios, los de Barco de Vapor, entregados por la Fundación SM, que además cumplen 40 años. Esta es una de las citas anuales que más le gustan a Letizia, ávida lectora, y más que en este caso se celebra el talento de los autores enfocados al público infantil y juvenil. Tras las perlas del lunes y las plumas del martes, aunque parezca increíble, a nivel de estilo, aún tenemos varias cositas que comentar.

Para empezar, ¿qué vemos? Piel… ¡brazos! Letizia ya se ha destapado; ¡Letizia ya está en primavera! Ella y las temperaturas que, por fin, han empezado a acompañar. Porque sí, en Madrid hemos tenido sol y hasta algo de calor. De manera que este «descubrimiento carnal» está plenamente justificado.

Letizia ha llegado a la Real Casa de Correos a cuerpo (y bajo el solecito). La han recibido la presidenta de Madrid, Cristina Cifuentes, y el ministro de Cultura, Íñigo Méndez de Vigo.

La Reina ha vuelto a rescatar otra prenda «olvidada» del vestidor: un mono negro  de tipo esmoquin de Hugo Boss, que le vimos en un congreso mundial contra el cáncer en París, en 2016. Ya sabemos que le encantan los monos, y este es uno de los más elegantes. ¿Y qué más?

Pues complementos nuevos, de dos en dos y a juego. Cartera y zapatos. Y azules. Negro y azul. No tengo que recordar lo de la combinación «prohibida». En este caso, al no ser azul marino, sino más bien petróleo, no canta tanto. Aunque insisto, para mí no hay problema con este dúo. Además de que se ha vuelto tendencia, y si eso es súper importante para alguien, pues bienvenido sea.

En la marca lo definen como babucha, es el modelo Cristina, de ante, con tacones de 10 cm y cuesta 320 euros.

Hago resaltar los muy de moda zapatos destalonados, tipo mules, pero estos un poquito más altos de lo estipulado, y ribeteados con botoncitos negros, al igual que el bolso. Ambos de Magrit. Su precio: 320 € los zapatos y 300 la cartera.

El bolso es el modelo Cloe y también dispone de una fina cadena para colgarlo al hombro.

Para continuar con la sutileza del azul, Letizia ha repetido los pendientes de aguamarinas de Bvlgari, pero en su modalidad completa, con la piedra colgante. Me llama también la atención el maquillaje. Parece que no se lo hubiera quitado desde la cena palaciega del lunes. Sigue los mismos pasos: ojos muy marcados y con pestañas postizas, bien rasgaditos, indicados para eventos de noche y gala. Endurece un poco, pero no podemos decir que la desmerezca.

Entregando el premio Gran Angular a Mónica Rodríguez Suárez, por el libro “Biografía de un Cuerpo”, y del Premio El Barco de Vapor a David Peña Toribio “La niña invisible”.

Nota: Añado la palabras de la Reina en su discurso al hilo de las obras ganadoras. «Lo que más me gusta de los dos libros es que a mis hijas les han encantado. Los hemos leído en Semana Santa y ¡no había manera de que los soltaran para que pudiéramos terminarlos!»

Y más «cositas». Veo sonrisa ancha de Letizia, se la nota más cómoda, ¿ha superado ya el bache? ¿Se le ha pasado el disgusto de Palma? Lo dicho: no hay mal que cien años dure. Y veo brazos, claro. Sus legendarios miembros superiores, que al fin ven la luz. Quizás están algo más delgados, o quizás necesitan de esa cremita mágica que solía ponerse a principios del pasado invierno, que bronceaba y daba atractivos reflejos. Todos estamos incoloros ahora mismo, pero tiempo al tiempo.

Brazos al poder…

La Reina estrena la primavera y sus brazos comienzan la temporada. ¡Celebremos!

Con sonrisa y carne al aire nos vamos hasta el próximo viernes. ¡No paramos!