El pequeño descuido de Letizia con el príncipe saudí

¡Hola de nuevo! Otro acto de Letizia en una semana repleta de trabajo. Pero hoy nos hemos ido al Palacio Real, que siempre es un gusto, donde los Reyes han ofrecido un almuerzo en honor de Mohammed Bin Salman, príncipe Heredero de Arabia Saudí. El Príncipe es joven, 32 años, y uno de los hombres más poderosos de su reino, hasta el punto de que también es ministro de Defensa. Por descontado, los jugosos intereses económicos recomiendan las buenas relaciones, anticipadas ya por el Rey Juan Carlos, quien pasó allí la última Semana Santa, antes de que le operaran la rodilla, y antes de la Misa de Pascua, etc etc.

Con un pelín de retraso, que ya el Rey y el Heredero venían de La Zarzuela, ha comenzado el besamanos habitual. Letizia ha entrado junto al Rey en la saleta Gasparini, y de entrada, como podíamos suponer, no nos ha pasmado con un nuevo estreno ni nada demasiado espectacular. Ya lo veis, retrocedemos año y medio en el tiempo y ¡voilà!

Esther Alcocer, presidenta de FCC, saludando al Príncipe y a los Reyes.

Aquí tenemos el vestido-abrigo de Felipe Varela que estrenó en la Fiesta Nacional de 2016, prácticamente de la misma forma, salvo por los zapatos (nude entonces) y el moño. Blanco, con bordados florales en azabache… Estoy segura de que recordáis perfectamente la polémica que surgió poco después sobre si era o no un plagio de un diseño de Oscar de la Renta de 2011.

Bueno, aquello pasó y casi se olvidó, menos para nosotros, claro. El caso es que este modelo es perfecto para un entorno palaciego, elegante y además tapadito, respetuoso con el invitado árabe y acorde al tiempo atmosférico. A Letizia le sigue sentando como un guante.

Los zapatos de charol son de Magrit.

También en la FN llevó estos pendientes largos de brillantes y perlas australianas, regalados por Felipe con motivo del nacimiento de su primera hija, Leonor. Las perlas le quedan bien; son un clásico que siempre funciona en estos casos.

La cartera, de Felipe Varela.

Todo bien, ¿verdad? Ya, hasta que aplicamos la lupa y…

Nada grave, pero la coleta de Letizia se estaba deshaciendo. ¡Oh! Me parece que ese mechón desprendido, que sirve para cubrir la goma, se ha declarado en rebeldía del resto del peinado. O la Reina no  ha tenido tiempo suficiente, o más bien su peluquera, y le ha faltado ese segundillo de más para ponerle una horquilla, o se trata a propósito de una coleta decontracté (lo dudo).

Cosas de la vida, todos somos humanos, incluso la súperpeluquera de Letizia, artista por aquí siempre loada y creadora de los 1.001 recogidos.

Después del besamanos, en el que han saludado a unos 200 invitados, encabezados por el presidente Rajoy y su esposa, seguidos por la vicepresidenta, la alcaldesa de Madrid y la plana mayor de las grandes empresas de nuestros país, todos han pasado a almorzar. Un menú compuesto por alcachofas con boletus y pistachos, cordero con puré de limón y verduras y chocolate en texturas de postre.

Unos platos más bien ligeros, que permiten guardar la línea a Letizia, tan exigente con su dieta sana y natural. Aunque lógicamente el objetivo de estos eventos no es la comida en sí (solo), sino la diplomacia. El vestido de Letizia lo ha sido. Diplomático. Y respecto al descuido capilar, seguro que nadie más lo ha notado. ¿Qué decís vosotros?

Bueno, chicas/chicas, casi nos despedimos ya hasta el próximo lunes, que tendremos grandes eventos con el presidente de Portugal. O puede que no… ¡Atentos por aquí!