Por la mañana la hija de Carolina de Mónaco cautivó en su fugaz aparición ante las cámaras, sin articular palabra, pero con una sonrisa y un poder de convocatoria que la siguen haciendo subir enteros como emergente embajadora de la firma Cartier, cargo que ejerce desde 2011. Carlota está solicitada por las marcas más renombradas de moda y artículos de lujo de Europa y Estados Unidos y colabora desde hace años con algunas de ellas, con una gran profesionalidad.

La hija mayor de Carolina de Mónaco ha heredado la belleza de su madre, a quien la joven Casiraghi tiene como referente y modelo.

Digna heredera de la princesa Carolina, Carlota se mostró perfecta en todo momento y ocasión. El impecable look matinal de Carlota, con jersey cashemire de manga corta y escote en pico con pantalones amplios y sandalias de tachuelas y solo unos pequeños pendientes de oro, reloj y dos sencillas pulseras de oro Cartier como únicos adornos, contrastaba con su regia imagen de noche con un vestido largo palabra de honor y una gargantilla espectacular que no conseguía eclipsar el brillo de los ojos de su portadora, que se convirtió en la mujer de la noche a la que todos rindieron honores en la cena de gala con la que concluyó su primera visita a Madrid.