Alberto y Paola, adiós a 20 años en el trono de los belgas

Los rumores que desde hacía meses aseguraban que el rey Alberto de Bélgica estaba a punto de abdicar en su hijo, el príncipe Felipe, se confirmaron el pasado 3 de julio, cuando se anunció que el monarca había decidido dar paso a una nueva generación cediendo el trono a su primogénito, que reinará junto a su esposa, la princesa Matilde. La ceremonia de abdicación se celebra hoy 21 de julio, día de la Fiesta Nacional belga. El todavía rey Alberto, que cumplió 79 años el pasado 6 de junio, aduce cuestiones de edad, y sobre todo de salud, aunque hay quien apunta a los distintos escándalos en los que se ha visto envuelta la familia en los últimos tiempos.

Alberto y Paola nunca pensaron que llegarían al trono belga. Él era el segundo hijo del rey Leopoldo III y ella una guapísima aristócrata italiana cuando se encontraron en noviembre de 1958 en la entronización del Papa Juan XXIII. La atracción fue mutua y en menos de un año ya estaban casados.

Los príncipes de Lieja, que ese era su título, tuvieron tres hijos en apenas cuatro años y parecían la viva imagen de la felicidad. Sin embargo, la llama de aquel amor se fue debilitando. Alberto empezó a vivir su vida y Paola parecía cada vez más infeliz en la brumosa corte de Bruselas. Llegaron las infidelidades, Alberto tuvo incluso una hija fuera del matrimonio y el divorcio parecía inevitable

La intervención de Balduino y Fabiola evitó la ruptura. Alberto y Paola se reencontraron como pareja y se centraron como padres y príncipes. El 31 de julio de 1993, fecha de la muerte de su hermano, Balduino, Alberto se convirtió en rey, asumiendo junto a su esposa un destino para el que entonces ya sí estaban preparados.

16Rompiendo moldes

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El príncipe Alberto nunca pensó que llegaría a ser rey de los belgas, pero la muerte de su hermano, el rey Balduíno, sin descendencia, cambió su vida y sus planes de futuro. También los de su esposa, considerada como una de las princesas más bellas y libres de Europa.

15Flechazo y boda a los ocho meses

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El 4 de noviembre de 1958, en la entronización del Papa Juan XXIII en El Vaticano, Alberto de Bélgica se quedó paralizado ante la belleza de Donna Paola Ruffio di Calabria. La atracción fue mutua y el 2 de julio de 1959 se casaron en Bruselas y posaron felices con los padres de ella y el padre de Alberto, el rey Leopoldo III y su segunda esposa, Liliane Baels, con la princesa Esmeralda de dama de honor. Paola lució un traje de satén blanco de su modista Concenttina Bonano y el histórico velo del siglo XIX de su familia.

14Paola, luna de miel mallorquina

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Durante décadas, Mallorca fue uno de los destinos favoritos de los novios para su luna de miel. Alberto y Paola no fueron una excepción, pues pasaron sus primeros días de casados en Valldemosa, donde la joven y bellísima princesa fue fotografiafa en uno de los saones del hotel donde se hospedaron. Un documento que la soberana belga guarda como un pequeño tesoro.

13Sus tres hijos, su mayor alegría

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La familia creció muy rápido, pues entre 1960 y 1963 nacieron sus tres hijos: Felipe, primogénito y actual heredero, Astrid, la única chica, y Laurent, el benjamín y más rebelde de los hermanos. Alberto y Paola dejaron de lado sus diferencias cuando se trataba de los pequeños príncipes, convertidos en el futuro de la monarquía belga ya que sus tíos los reyes Balduino y Fabiola no yuvieron descendencia.

12Paola, moderna y atrevida

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Aunque parezca increíble esta foto de Paola con sus tres hijos fue tomada en una playa de la Toscana hace 35 años. La entonces princesa de Lieja huía de estereotipos y looks clásicos, optando por los tejanos y sandalias que hoy están de plena moda. En aquel año de 1967 su matrimonio no atravesaba por los mejores momentos y la princesa buscó refugio en su Italia natal con los pequeños Felipe, Astrid y Laurent.

11Los príncipes más atractivos de Europa

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En sus primeros años de matrimonio, cada aparición de Alberto y Paola, entonces príncipes de Lieja, despertaba la admiración general. La princesa se había olvidado de su costurera de siempre y se convirtió en cliente asidua de las grandes firmas de la alta costura, sobre todo de Dior y Givenchy, imponiendo una imagen moderna y avanzada, muy diferente a la de la mayoría de las princesas de la época.

10La primera princesa en biquini

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A finales de los 60, las cortes europeas consideraron escandalosas las fotos de Paola en biquini, una osadía a las que las princesas de la época no se atrevieron. Aunque ella no le dio importancia, cada vez se alejaba más de los belgas, mucho más conformes con su dulce y clásica reina Fabiola. La sociedad evolucionó rápidamente y Paola empezó a ser comprendida y admirada.

9Adamo le cantó “Paola, dulce Paola”

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A principios de los70 fue muy comentada en Europa la amistad de la princesa Paola y el cantante Adamo, quien le dedicó una romántica balada llamada «Paola, dulce Paola», lo que fue interpretado coo que entre ellos hubo un idilio. El propio cantante quitó hierro y dijo que solo le movió la admiración que sentía hacia la princesa y que mantenía una buena relación con ella y con su esposo, Alberto, con quienes aparece en una fiesta en 1971.

8La “princesa del sol”

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La princesa transmitía encanto y la luz mediterránea de su Italia natal por lo que en muchos medios era conocida como la «princesa del sol». Sin embargo, a solas, A Paola le dolían las críticas y sufría por la mala marcha de su matrimonio, sobre todo desde que supo de la relación que su marido mantenía con Sybille de selis Longchamps de la que en 1968 nació una hija, Delphine, aunque 1999 el rey Alberto no reconoció esta paternidad. Para entonces, Alberto y Paola habían hecho las paces y perdonado sus mutuos errores e infidelidades.

7La tristeza de Paola

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Mediados los 70, Paola ya no disimulaba ni en público su tristeza y desánimo. Ella y su marido llevaban vidas separadas y solo eran vistos en público en actos oficiales de obligada asistencia. Saltaron las alarmas y Balduino y Fabiola, que ya sabían que no tendrían descencencia y que el futuro de la Corona estaba en Alberto y Paola y sus hijos, se pusieron en marcha. Reunieron a la pareja y les pidieron que lucharan por su matrimonio. Los hijos de la pareja se unieron y hablaron con sus padres del dolor que para ello supondría su divorcio. Fue el principio e la reconciliación y la llegada de tiempos más felices y serenos.

6Con el eterno príncipe heredero

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30 de abril de 1980, Paola de Bélgica compartió banco con el príncipe Carlos de Inglaterra y la princesa Sonia de Noruega durante la coronación de Beatriz como reina de Holanda. La historia ha querido que hace muy poco, el 30 de abril de este mismo año, los tres volvieran a coincidir en Ámsterdam, esta vez con motivo de la coronación de Guillermio y Máxima tras la abdicación de Beatriz. El tiempo ha pasado y tanto Paola como Sonia eran reinas de sus respectivos países, al contrario que el príncipe Carlos, también conocido como el eterno príncipe heredero.

5Paola, portada de Semana

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Paola, considerada durante años la princesa más bella del mundo, lo que la llevó a las portadas de todas las revistas, entre ellas «Semana», es la menor de los siete hijos del príncipe Fulco Ruffo di Calabria, héroe de la aviación italiana durante la Primera Guerra Mundial, y de la condesa Luisa Gazelli. La familia Ruffo es una de las siete grandes casas del antiguo reino de Nápoles,  de hecho, en el siglo XII poseyó casi toda la región de Calabria. 

4Las dos llegaron de fuera

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La particular forma de afrontar su vida de princesa hizo correr ríos de tinta mientras reinaban unos austeros y religiosos Balduíno y Fabiola. Paola y su cuñada, la española Fabiola de Mora y Aragón, eran dos mujeres muy diferentes que, sin embargo, aprendieron a respetar y a amar a Bélgica a través de sus esposos y, por tanto, de la Monarquía belga. 

3Alberto y Paola, reyes de Bélgica

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Alberto, hijo menor del rey Leopoldo III y de su primera esposa, la princesa Astrid de Suecia, llegó al trono de los belgas el 31 de julio de 1993, año en el que su hermano mayor, el rey Balduino, falleció sin descendencia y él se convirtió automáticamente en su heredero y sucesor. A su lado, en calidad de consorte, Paola, convertida en la mano derecha de su esposo y en una de las reinas más bellas del mundo. 

2El mejor apoyo del rey

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Según la Constitución belga, la reina ejerce un papel meramente de consorte, sin agenda ni obligaciones oficiales. Sin embargo, al igual que años atrás hizo la reina Fabiola, Paola se reveló desde el principio como el mejor apoyo del rey Alberto y, ya superados los momentos más críticos de su matrimonio, le acompañó en el desarrollo de su labor, tanto en Bélgica como en el extranjero. 

1Un amor sereno y un mismo destino

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Alberto, de 78 años, y Paola, de 75, disfrutan de una edad dorada, felices como pareja y con un destino, el trono belga, que pensaron que nunca tendrían que asumir. Ya han celebrado sus bodas de oro, tienen tres hijos y doce nietos que les colman de felicidad. Han alcanzado una relación serena basada en el cariño y en el respeto, aunque no siempre fue así, pues la misma reina ha declarado: «El rey yo hemos conocido momemntos de felicidad, pero también penosos».